Los exploradores del universo

Los exploradores del universo: Una joya pionera de la ciencia ficción española

Para entender la magnitud de *Los exploradores del universo*, es necesario despojarse de la mirada cínica del lector contemporáneo y viajar a la España de los años 40. En un contexto de posguerra, donde el papel era escaso y la imaginación un lujo necesario, surgió de la mano del polifacético Arturo Moreno una obra que no solo desafió las limitaciones técnicas de su tiempo, sino que sentó las bases de la ciencia ficción gráfica en la península. Publicada originalmente en la mítica revista *Leyendas* entre 1943 y 1944, esta historieta es un testimonio vibrante de la era dorada de la aventura espacial.

La trama nos sitúa en un futuro que, visto desde hoy, exhala un encanto "retro-futurista" irresistible. El relato sigue las peripecias del Profesor Zorrilla, una mente brillante y visionaria que encarna el ideal del científico humanista. Junto a él, encontramos a su hija Elena, una figura que, si bien responde a ciertos cánones de la época, demuestra una valentía y una determinación que la alejan del simple rol de damisela en apuros. El grupo se completa con un elenco de aventureros que aportan el músculo y la pericia técnica necesarios para enfrentar lo desconocido.

El corazón de la narrativa es el "Rayo de Luz", una nave espacial de diseño aerodinámico y elegante que se convierte en un personaje más de la historia. A bordo de este prodigio de la ingeniería, los protagonistas abandonan la seguridad de la Tierra para adentrarse en el vacío abismal del cosmos. Su misión no es la conquista militar, sino la exploración pura: el deseo de desentrañar los misterios de los cuerpos celestes que nos rodean.

El viaje los lleva primero a la Luna y, posteriormente, al planeta Marte. Sin embargo, Moreno no nos presenta estos mundos como páramos estériles. Siguiendo la tradición de la literatura *pulp* y las crónicas de Flash Gordon de Alex Raymond —cuya influencia es palpable pero no imitativa—, el autor imagina ecosistemas vibrantes, civilizaciones exóticas y peligros que desafían las leyes de la biología terrestre. Desde selvas de vegetación imposible hasta estructuras arquitectónicas que parecen desafiar la gravedad, cada página es una invitación al asombro.

Visualmente, Arturo Moreno despliega un talento extraordinario. Su formación en el mundo de la animación (siendo el director de *Garbancito de la Mancha*, el primer largometraje de dibujos animados en color de Europa) se traduce en una narrativa visual extremadamente dinámica. Sus composiciones de página rompen la monotonía de la rejilla clásica, utilizando las sombras y el contraste para generar una atmósfera de misterio y tensión. El diseño de los alienígenas y de la tecnología espacial posee una identidad propia, mezclando el art déco con una inventiva orgánica que todavía hoy resulta fascinante.

Sin entrar en detalles que arruinen la experiencia de lectura, la sinopsis nos plantea un conflicto eterno: el choque entre la curiosidad científica y el instinto de supervivencia. A medida que los exploradores avanzan por la superficie de Marte, descubren que no son los únicos interesados en los recursos y los secretos del planeta rojo. La tensión política y social de la época se filtra sutilmente en la obra, planteando dilemas sobre la convivencia entre especies y el uso del conocimiento tecnológico.

*Los exploradores del universo* es, en definitiva, una obra fundacional. Es el eslabón perdido que conecta la literatura de Julio Verne y H.G. Wells con el cómic de aventuras moderno. Para el lector actual, acercarse a estas páginas es realizar un ejercicio de arqueología cultural de primer orden, descubriendo que, mucho antes de que el hombre pisara la Luna, los artistas españoles ya habían conquistado las estrellas con la única ayuda de una pluma, tinta y una imaginación desbordante. Es una lectura imprescindible para cualquier estudioso del medio o para aquel que desee recuperar el sentido de la maravilla ante el infinito estrellado.

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