Los Eternos

Los Eternos: La cosmogonía de Jack Kirby

Publicada originalmente en 1976, *Los Eternos* representa el regreso triunfal de Jack Kirby a Marvel Comics tras su paso por DC. En esta obra, Kirby no solo actúa como dibujante, sino como arquitecto absoluto de una mitología propia que buscaba responder a preguntas existenciales mediante la ciencia ficción especulativa. La premisa se aleja del heroísmo convencional de los Vengadores para adentrarse en el concepto de los "antiguos astronautas", sugiriendo que los dioses de las leyendas humanas fueron, en realidad, visitantes extraterrestres con tecnología incomprensible.

La narrativa se sostiene sobre una intervención genética ocurrida hace millones de años. Los Celestiales, entidades cósmicas de escala divina y armaduras impenetrables, llegaron a una Tierra primitiva para experimentar con los ancestros de la humanidad. De este proceso surgieron tres ramas evolutivas distintas. Primero, los humanos normales, destinados a poblar el planeta. Segundo, los Desviantes, una raza de mutación inestable, aspecto monstruoso y naturaleza belicosa. Tercero, los Eternos, seres de inmenso poder, prácticamente inmortales y poseedores de una belleza física idealizada.

El conflicto central del cómic comienza en la época contemporánea, cuando el periodo de incubación de la Tierra llega a su fin. Los Eternos, que han vivido ocultos entre los hombres inspirando mitos (como los de Ikaris, Sersi o Zuras), deben salir de las sombras ante el inminente regreso de la Cuarta Hueste de los Celestiales. El propósito de estos "dioses espaciales" no es la protección, sino el juicio: han vuelto para evaluar si sus creaciones son dignas de seguir existiendo o si deben ser erradicadas para reiniciar el ciclo biológico.

A nivel argumental, la obra se estructura como un relato épico de escala global. Mientras los Desviantes, liderados por el astuto Tode, conspiran desde su reino submarino de Lemuria para derrocar a sus creadores, los Eternos se ven divididos por sus propias filosofías. Personajes como Ikaris asumen el rol de protectores activos, mientras que otros prefieren mantener la neutralidad o se ven tentados por el poder que emana de la energía cósmica. Un elemento distintivo de la serie es la "Unimente", una entidad colectiva formada por la fusión psíquica y física de los Eternos, que representa el culmen de su potencial evolutivo y social.

El estilo visual de Kirby en esta etapa es maximalista y vanguardista. Los diseños de los Celestiales desafían la anatomía humana, presentándose como tótems tecnológicos que ocupan páginas enteras, transmitiendo una sensación de escala que pocos autores han logrado replicar. La tecnología de los Eternos no se basa en cables o engranajes, sino en patrones geométricos y circuitos de energía pura, un estilo que hoy se conoce como "Kirby-tech".

*Los Eternos* no es solo una historia de buenos contra malos. Es una exploración sobre el determinismo biológico, el peso del legado y el terror que provoca enfrentarse a creadores indiferentes. A diferencia de otros títulos de Marvel de la época, Kirby inicialmente concibió esta serie como un universo independiente, lo que le permitió ignorar la continuidad establecida para centrarse en la construcción de un mundo donde la arqueología y la cosmología se dan la mano.

En resumen, este cómic es una pieza fundamental para entender el lado cósmico del noveno arte. Ofrece una visión donde la humanidad es solo un espectador en una guerra milenaria entre semidioses y monstruos, arbitrada por entidades silenciosas que observan desde las estrellas. Es una obra densa, visualmente impactante y conceptualmente ambiciosa que redefine el origen de la vida en el Universo Marvel.

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