Los Dias del Gitano

Los Días del Gitano: El noir atmosférico de Miguelanxo Prado

Publicada originalmente a principios de la década de los ochenta en las páginas de la mítica revista *Cairo*, *Los Días del Gitano* no solo es una de las obras primerizas más potentes de Miguelanxo Prado, sino que se erige como un pilar fundamental del cómic de autor en España. En esta obra, el autor gallego se aleja de la ciencia ficción o el humor costumbrista para sumergirse de lleno en un género negro profundamente enraizado en la realidad social y urbana de la época, destilando una melancolía que se convertiría en marca de la casa.

La trama se articula en torno al regreso de un hombre apodado "el Gitano" a su ciudad natal tras cumplir una larga condena en prisión. El escenario es una urbe portuaria, gris y húmeda, que respira el aire de la Galicia industrial y decadente. El protagonista no vuelve con la intención de integrarse o buscar una redención convencional; su retorno está motivado por una cuenta pendiente, una sombra del pasado que no ha dejado de proyectarse sobre él durante sus años de encierro. A medida que el Gitano recorre las calles que una vez conoció, descubre que el tiempo no solo ha erosionado los edificios, sino también los códigos de honor y las lealtades de quienes se quedaron atrás.

Narrativamente, Prado opta por un ritmo pausado, casi cinematográfico, donde los silencios tienen tanto peso como los diálogos. La historia se construye a través de encuentros en bares de mala muerte, muelles solitarios y pensiones de paredes desconchadas. El autor evita los clichés del cine de acción para centrarse en la psicología de unos personajes derrotados por la vida. El Gitano es un antihéroe clásico: parco en palabras, de mirada cansada y movimientos precisos, cuya sola presencia altera el precario equilibrio de un submundo criminal que preferiría que los fantasmas del pasado permanecieran enterrados.

Uno de los aspectos más destacados de este cómic es su tratamiento visual. En *Los Días del Gitano*, Miguelanxo Prado demuestra una maestría técnica excepcional en el uso del color y la iluminación. A diferencia de sus obras posteriores, donde el color suele ser más vibrante o poético, aquí predomina una paleta de tonos ocres, grises y azules plomizos que refuerzan la sensación de opresión y fatalismo. El dibujo, detallado pero nunca recargado, captura con precisión la atmósfera de una España en transición, marcada por la heroína, el desempleo y la pérdida de la inocencia. La lluvia y la niebla no son meros elementos decorativos, sino agentes narrativos que envuelven a los personajes en una suerte de limbo existencial.

La obra explora temas universales como la inevitabilidad del destino, la imposibilidad de huir de los errores propios y la decadencia moral de una sociedad que margina a quienes no encajan en su engranaje. No es solo una historia de venganza o de búsqueda; es un estudio sobre la soledad del individuo frente a un entorno hostil que ha cambiado las reglas del juego mientras él no estaba. El Gitano se mueve por la ciudad como un anacronismo viviente, un recordatorio incómodo de una deuda que alguien debe pagar.

En conclusión, *Los Días del Gitano* es una pieza imprescindible para entender la evolución del noveno arte en España. Miguelanxo Prado logra una simbiosis perfecta entre guion y dibujo, ofreciendo un relato crudo, elegante y desprovisto de artificios innecesarios. Es un ejercicio de género negro puro que, lejos de envejecer, mantiene intacta su capacidad para evocar una tristeza profunda y una tensión latente que acompaña al lector hasta la última viñeta. Una obra que define una época y consolida a su autor como uno de los grandes narradores visuales de nuestro tiempo.

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