Legenderry: Green Hornet es una miniserie de cómics publicada por Dynamite Entertainment que expande el universo distópico y de estética *steampunk* creado originalmente por Bill Willingham en la serie principal *Legenderry: A Steampunk Adventure*. En esta iteración, escrita por Daryl Gregory y dibujada por Brent Schoonover, nos alejamos de la versión clásica de los años 30 y 40 para sumergirnos en una reimaginación victoriana e industrial donde la tecnología de vapor y los engranajes definen la estructura social y criminal de la metrópolis.
La trama se sitúa en "The Big City", un entorno urbano asfixiante, cargado de hollín y cables, que sirve como el corazón del mundo *Legenderry*. Aquí, Britt Reid no es solo el acaudalado dueño del periódico *Daily Sentinel*, sino un hombre que debe navegar por las peligrosas aguas de una ciudad donde la línea entre la ley y el crimen es prácticamente inexistente. Bajo la máscara del Green Hornet, Reid opera fuera de los límites legales, manteniendo una reputación de criminal ante los ojos del público y de la policía, una estrategia necesaria para infiltrarse en las organizaciones que realmente controlan los bajos fondos.
Acompañándolo, como es tradición, se encuentra Kato. En esta versión, Kato no es solo un experto en artes marciales y un conductor excepcional, sino que su rol se ve potenciado por el entorno tecnológico de la obra. Es el ingeniero y la mente táctica detrás de los artilugios que permiten al dúo sobrevivir en un mundo de armas experimentales y maquinaria pesada. La relación entre ambos se mantiene como el pilar emocional de la historia, basada en una lealtad inquebrantable y una visión compartida de justicia que el sistema oficial no puede —o no quiere— proporcionar.
El conflicto central de la miniserie se dispara cuando una serie de incidentes violentos y robos de alta tecnología comienzan a sacudir los cimientos de The Big City. Un nuevo y misterioso jugador en el tablero criminal parece estar unificando a las bandas locales bajo un propósito común, amenazando el precario equilibrio de poder. Green Hornet y Kato se ven obligados a investigar estos movimientos, lo que los lleva a enfrentarse no solo a matones de calle, sino a ingenios mecánicos y conspiraciones que escalan hasta las esferas más altas de la sociedad industrial.
Uno de los puntos más destacados de este cómic es la reinterpretación de los elementos icónicos de la franquicia. El "Black Beauty", el legendario vehículo del Hornet, es rediseñado como una maravilla de la ingeniería de vapor, perdiendo su aerodinámica moderna pero ganando una presencia imponente y brutal, acorde con la estética de la obra. Del mismo modo, el gas somnífero y las armas características del protagonista reciben un tratamiento visual que enfatiza la química alquímica y la mecánica de relojería.
El guion de Daryl Gregory logra capturar la esencia del *pulp* original, pero lo dota de una capa de complejidad política y social propia del género *steampunk*. No se trata solo de detener a los "malos", sino de entender cómo la corrupción estructural de la ciudad alimenta el caos. Por su parte, el arte de Brent Schoonover es fundamental para la inmersión; su diseño de personajes respeta las siluetas clásicas pero añade detalles de cuero, latón y lentes que anclan a los héroes en este universo alternativo. El uso de las sombras y la arquitectura opresiva de la ciudad refuerzan el tono de cine negro que siempre ha acompañado al personaje.
En resumen, *Legenderry: Green Hornet* es una pieza de género que funciona tanto para los seguidores acérrimos del personaje como para los entusiastas de las ucronías tecnológicas. Sin necesidad de recurrir a giros innecesarios, la obra se centra en ofrecer una aventura sólida, visualmente rica y fiel al espíritu de vigilancia urbana, demostrando que el mito del Green Hornet es lo suficientemente flexible como para prosperar entre chimeneas de vapor y conspiraciones victorianas. Es una exploración sobre la identidad, el sacrificio de la reputación personal en pos del bien común y la lucha constante contra un sistema que prefiere ver al héroe como un villano.