Leave it to Chance

Leave It to Chance es una obra fundamental dentro del panorama del cómic de finales de los años 90, fruto de la colaboración entre dos talentos indiscutibles de la industria: el guionista James Robinson y el dibujante Paul Smith. Publicada originalmente bajo el sello Homage Comics de WildStorm, la serie se desmarca de las tendencias oscuras y cínicas de su época para ofrecer una propuesta de aventura clásica, misterio sobrenatural y un profundo desarrollo de personajes, apta para lectores de todas las edades pero con una sofisticación narrativa que cautiva al público adulto.

La historia se desarrolla en Devil’s Echo, una ciudad ficticia donde lo paranormal no es una leyenda, sino una realidad tangible y, a menudo, peligrosa. Durante generaciones, la familia Falconer ha servido como los protectores oficiales de la ciudad contra las amenazas místicas, los fantasmas y las criaturas de la noche. El actual poseedor del título es Lucas Falconer, un hombre severo y melancólico que carga con el peso de la tradición y el dolor de una pérdida personal. Sin embargo, el núcleo de la narrativa no es Lucas, sino su hija de catorce años, Chance Falconer.

El conflicto central de la obra nace de una ruptura con la tradición. Históricamente, el papel de protector de Devil’s Echo ha pasado de padres a hijos varones. Lucas, convencido de que el camino de la magia y el enfrentamiento con lo oculto es demasiado peligroso para su hija —y quizás cegado por el sexismo inherente a la costumbre familiar—, se niega a entrenar a Chance. A pesar de la evidente aptitud de la joven y su deseo de honrar el legado de sus antepasados, su padre intenta relegarla a una vida normal, lejos de las sombras que acechan en las esquinas de la ciudad.

Chance, dotada de una curiosidad inagotable, una valentía natural y un ingenio agudo, decide que no necesita el permiso de su padre para cumplir con su destino. Acompañada por su fiel mascota, un pequeño dragón llamado St. George que actúa como su confidente y apoyo, Chance comienza a investigar casos que su padre ignora o que considera menores. A través de sus ojos, el lector descubre una Devil’s Echo vibrante y aterradora a partes iguales, donde cada callejón puede esconder un secreto milenario.

Desde el punto de vista visual, el trabajo de Paul Smith es magistral. Su estilo de línea limpia y clara, que evoca la elegancia de la Edad de Oro del cómic pero con una narrativa visual moderna, es el vehículo perfecto para la historia. Smith logra dotar a Chance de una expresividad asombrosa, capturando su transición de la infancia a la adolescencia. El diseño de la ciudad y de las criaturas sobrenaturales evita los tropos del horror visceral, optando en su lugar por una estética gótica refinada y aventurera que recuerda a las ilustraciones de las novelas de misterio clásicas.

La estructura de la serie es episódica, pero está tejida con hilos que forman un tapiz mayor sobre la identidad y la herencia. Cada número presenta un misterio que Chance debe resolver, utilizando más su inteligencia y su conocimiento de la historia local que la fuerza bruta o hechizos espectaculares. Esta aproximación humaniza el género fantástico, centrando el interés en cómo una joven navega por un mundo que intenta limitarla mientras lidia con la compleja relación emocional que mantiene con su padre.

James Robinson, conocido por su capacidad para revitalizar conceptos clásicos (como hizo en *Starman*), infunde a *Leave It to Chance* un sentido de maravilla y respeto por la continuidad. La serie no solo trata sobre cazar monstruos; es una exploración sobre el derecho a elegir el propio camino y la lucha por el reconocimiento en un entorno dominado por reglas anticuadas.

En resumen, *Leave It to Chance* es una pieza de orfebrería narrativa que combina el espíritu de las novelas de Nancy Drew con la mitología urbana contemporánea. Es una obra que celebra la curiosidad y el valor, presentada a través de un arte impecable que la convierte en una lectura imprescindible para cualquier entusiasta del medio que busque una historia con corazón, atmósfera y un sentido de la aventura inigualable.

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