Lazarus, la obra gestada por la colaboración entre Turin-Pendrakon en el guion y mastergel en el apartado visual, representa una de las propuestas más ambiciosas y singulares dentro del circuito del cómic independiente en español. Esta obra se aleja deliberadamente de las convenciones del género de superhéroes comercial para adentrarse en los terrenos de la ciencia ficción especulativa, el drama existencial y el thriller distópico, construyendo un universo con reglas propias y una mitología densa que exige la atención plena del lector.
La premisa de la obra nos sitúa en un futuro indeterminado, un escenario donde la civilización, tal como la conocemos, ha colapsado o se ha transformado en algo irreconocible. No se trata de un post-apocalipsis genérico de desiertos y chatarra, sino de un entorno donde la alta tecnología y la decadencia social conviven de forma asfixiante. En este contexto, el concepto de la "resurrección" —implícito en el título— no se aborda desde una vertiente mística o religiosa tradicional, sino a través de una lente científica y filosófica que cuestiona los límites de la identidad humana y la ética del progreso desmedido.
El protagonista, Lazarus, es una figura central envuelta en un aura de misterio y tragedia. No es el héroe arquetípico que busca salvar el mundo, sino un individuo que intenta comprender su lugar en un orden social fragmentado.