Las Crónicas de Wormwood (*Chronicles of Wormwood*), escrita por Garth Ennis y dibujada por Jacen Burrows, representa una de las incursiones más ácidas, irreverentes y filosóficamente cínicas en el género de la sátira religiosa dentro del noveno arte. Publicada originalmente por Avatar Press, esta obra se aleja de las convenciones del terror apocalíptico para ofrecer una comedia negra que disecciona la moralidad contemporánea, el peso del destino y la hipocresía de las instituciones sagradas.
La premisa se centra en Danny Wormwood, un hombre que, a simple vista, parece un exitoso y sofisticado productor de televisión por cable en la ciudad de Nueva York. Sin embargo, Danny posee un linaje único: es el Anticristo, el hijo de Satán, destinado por profecía a desencadenar el Armagedón y el fin de los tiempos. La subversión fundamental de Ennis radica en la personalidad del protagonista. Lejos de ser un heraldo del mal o un psicópata sediento de sangre, Danny es un individuo razonable, pragmático y, en esencia, bastante decente. Disfruta de su vida en la Tierra, de su carrera, de su pareja y de las comodidades mundanas, por lo que no tiene el más mínimo interés en cumplir con el diseño bíblico de su progenitor.
El entorno social de Danny es igualmente extravagante y sirve como motor para la crítica social de la obra. Su mejor amigo es Jay, una encarnación moderna de Jesucristo. En esta versión, Jay es un hombre de paz que, tras intentar protestar contra la injusticia social en una manifestación, sufrió una lesión cerebral severa a manos de la policía, lo que lo dejó en un estado de ingenuidad casi infantil y con capacidades cognitivas limitadas. La relación entre el Anticristo y el Mesías es el núcleo emocional del cómic; una amistad genuina basada en el rechazo mutuo a los planes destructivos de sus respectivos padres. A este dúo se suma Jimmy, un conejo parlante con un lenguaje extremadamente soez y una actitud nihilista, que actúa como el alivio cómico más crudo de la historia.
El conflicto central surge cuando las presiones tanto del Cielo como del Infierno comienzan a converger sobre Danny. Su padre, Satán —representado como una entidad de pura maldad burocrática y resentimiento—, exige que su hijo inicie el conflicto final. Por otro lado, las fuerzas celestiales no son presentadas de forma mucho más benevolente; Ennis retrata a las jerarquías angélicas como entidades rígidas, carentes de empatía humana y tan ansiosas por el conflicto final como sus contrapartes infernales. Danny se encuentra atrapado en medio de una guerra cósmica que no desea, intentando navegar por las expectativas teológicas mientras mantiene su integridad personal y su estilo de vida secular.
Visualmente, Jacen Burrows aporta un estilo limpio y detallado que contrasta deliberadamente con la naturaleza grotesca o blasfema de muchas escenas. Su capacidad para renderizar expresiones faciales permite que el humor seco de Ennis brille, especialmente en los diálogos cargados de ironía. Burrows no escatima en la representación de la violencia o lo visceral cuando la trama lo requiere, manteniendo el estándar de transgresión visual que caracteriza a las publicaciones de Avatar Press, pero siempre al servicio de la narrativa.
La obra no solo es una burla a la religión organizada, sino también una reflexión sobre el libre albedrío. A través de Danny, Ennis cuestiona si estamos condenados a repetir los errores y las guerras de nuestros antecesores o si es posible renunciar a una herencia de odio en favor de una existencia ordinaria pero pacífica. "Las Crónicas de Wormwood" es, en última instancia, un estudio sobre la amistad y la resistencia individual frente a sistemas de creencias absolutistas, presentado bajo el envoltorio de un cómic adulto, explícito y profundamente provocador que desafía al lector a encontrar humanidad en el lugar menos esperado: el hijo del Diablo.