Las Aventuras de Philip y Francis representa uno de los ejercicios de metaficción y parodia más brillantes y respetuosos dentro del panorama del cómic franco-belga contemporáneo. Escrita por Pierre Veys y dibujada por Nicolas Barral, esta serie se aleja de la burla superficial para adentrarse en una deconstrucción meticulosa de uno de los pilares fundamentales del noveno arte: *Blake y Mortimer*, la obra maestra de Edgar P. Jacobs. Bajo el sello de la editorial Dargaud, esta obra no solo imita el estilo visual de la "línea clara", sino que subvierte sus convenciones narrativas para ofrecer una visión hilarante y, a ratos, absurdista de los icónicos héroes británicos.
La premisa de la serie sitúa a los protagonistas, el capitán Francis Blake (del MI5) y el profesor Philip Mortimer (físico nuclear), en el Londres de los años 50, respetando escrupulosamente la ambientación de la obra original. Sin embargo, el enfoque cambia radicalmente. Mientras que en las historias de Jacobs los personajes son epítomes de la flema británica, el valor y la inteligencia científica, en la versión de Veys y Barral, estas virtudes se llevan al extremo del ridículo. Philip y Francis dejan de ser héroes infalibles para convertirse en caricaturas de sí mismos, atrapados en una dinámica de amistad que roza lo codependiente y lo infantil.
El guion de Pierre Veys se especializa en explotar los tropos del género de aventuras y espionaje. La estructura de los álbumes suele seguir el patrón clásico: una amenaza global, un invento científico revolucionario o un plan de dominación mundial orquestado por su eterno némesis, el coronel Olrik. No obstante, el desarrollo de la trama se ve constantemente interrumpido por las obsesiones mundanas de los protagonistas. Philip Mortimer es retratado como un hombre de ciencia cuya curiosidad raya en la imprudencia y cuya vanidad académica a menudo nubla su juicio. Por su parte, Francis Blake es la encarnación de la rigidez militar, un hombre tan entregado al protocolo y al deber que pierde de vista la lógica más elemental.
Uno de los puntos fuertes de la obra es el tratamiento del coronel Olrik. En la obra original, Olrik es el villano por excelencia, omnipresente y astuto. En *Las Aventuras de Philip y Francis*, Olrik mantiene su estatus de antagonista, pero se ve envuelto en situaciones que subrayan la futilidad de su maldad frente a la incompetencia accidental de sus oponentes. La relación entre los tres personajes se convierte en una danza de malentendidos donde el humor surge de la solemnidad con la que todos afrontan situaciones completamente absurdas.
Visualmente, el trabajo de Nicolas Barral es prodigioso. Barral no se limita a dibujar una parodia; realiza un ejercicio de mimetismo estilístico asombroso. Cada viñeta, cada composición de página y cada elección cromática remiten directamente al estilo de Jacobs. El nivel de detalle en los escenarios londinenses, los laboratorios repletos de maquinaria retro-futurista y los vehículos de la época es tan alto que, a primera vista, un lector desprevenido podría confundir estos álbumes con entregas oficiales de la serie original. Este contraste entre un dibujo serio, académico y extremadamente pulcro con unos diálogos y situaciones disparatadas es el motor principal de la comedia en la obra.
La serie también explora, con una ironía fina, el subtexto de la relación entre los dos protagonistas. Al vivir juntos en el mítico apartamento de Park Lane, atendidos por su fiel sirviente Nasir, la dinámica doméstica de Philip y Francis se convierte en fuente de gags constantes. Veys juega con la idea del "solterón empedernido" de la época, llevando las manías de convivencia a un nivel de comedia de situación que humaniza a los personajes mientras los ridiculiza.
En títulos como *Amenaza maquiavélica* o *S.O.S. Meteoros* (título que parodia directamente uno de los álbumes más famosos de Jacobs), los autores demuestran un conocimiento profundo del canon. No se trata de una obra para lectores que desconocen el material original, aunque se puede disfrutar de forma independiente; es, ante todo, un regalo para el aficionado al cómic europeo que sabe apreciar la sátira de los valores victorianos y la rigidez de la historieta clásica.
En conclusión, *Las Aventuras de Philip y Francis* es un cómic que utiliza la nostalgia no como un refugio, sino como un campo de juego. A través de un guion afilado y un arte excepcional, logra desmantelar