Lady Rawhide Vol. 1, publicada originalmente por la editorial Topps Comics en 1995, representa un hito dentro de la expansión del universo literario y gráfico del Zorro durante la década de los noventa. Esta miniserie de cinco números fue el vehículo para consolidar a Anita Santiago, un personaje que había debutado previamente en las páginas de la serie regular del Zorro, como una figura independiente con una mitología propia y una base de seguidores considerable. La obra cuenta con el guion de Don McGregor, un veterano de la industria conocido por su capacidad para dotar de profundidad psicológica a sus personajes, y el arte de Mike Mayhew, cuyo estilo detallado y realista definió la estética visual de la heroína.
La trama se sitúa en la California española del siglo XIX, un escenario marcado por la corrupción política, la opresión militar y las marcadas divisiones sociales. La historia sigue a Anita Santiago, una joven de la aristocracia local cuya vida cambia drásticamente tras un acto de brutalidad perpetrado por las autoridades coloniales. El detonante de su transformación es el ataque sufrido por su hermano, Ramón, quien queda ciego y marcado de por vida tras un enfrentamiento con los soldados del régimen. Este evento traumático despoja a Anita de su fe en el sistema legal y la impulsa a adoptar una identidad secreta para buscar una forma de justicia que las leyes vigentes niegan a los ciudadanos.
A diferencia del Zorro, quien actúa bajo un código de honor más tradicional y caballeresco, Lady Rawhide se presenta como una vigilante mucho más radical y pragmática. Su atuendo, caracterizado por el cuero rojo y el uso de un látigo y pistolas, simboliza una ruptura con las convenciones de la época. La narrativa de McGregor explora la dualidad de Anita: por un lado, la mujer que debe mantener las apariencias en los salones de la alta sociedad californiana y, por otro, la guerrera que recorre los caminos nocturnos enfrentándose a los destacamentos militares liderados por el despiadado Capitán Segovia.
El conflicto central del primer volumen no solo se limita a la lucha física contra los soldados. Existe una tensión ideológica constante entre Lady Rawhide y el Zorro. Aunque ambos comparten enemigos comunes, sus métodos chocan frecuentemente. El Zorro ve en ella una fuerza peligrosa e impredecible, mientras que ella percibe al legendario héroe como alguien demasiado restringido por sus propios principios. Esta dinámica permite al lector cuestionar los límites de la justicia y la venganza, un tema recurrente en los guiones de McGregor.
En el apartado visual, Mike Mayhew realiza un trabajo exhaustivo en la ambientación histórica. Desde la arquitectura de las misiones y las haciendas hasta el diseño del armamento y el vestuario, el dibujo busca una verosimilitud que ancla la historia en un contexto real, alejándola de la caricatura. El uso de las sombras y la composición de las escenas de acción enfatizan la agilidad y la letalidad de la protagonista, estableciendo un estándar visual que influiría en las representaciones posteriores del personaje en otras editoriales.
La estructura de este primer volumen se aleja de la narrativa episódica simple para construir un arco argumental sólido donde las subtramas políticas tienen un peso específico. Se abordan temas como el abuso de poder, el sufrimiento de los campesinos y la resistencia civil, todo ello filtrado a través de la lente del género *western* con tintes de capa y espada. La serie no solo establece el origen de Lady Rawhide, sino que también define su entorno social, sus aliados reticentes y la carga emocional que conlleva su cruzada personal.
En resumen, Lady Rawhide Vol. 1 es una obra que logra independizar a un personaje secundario con éxito, ofreciendo una visión más cruda y directa de la lucha contra la tiranía en la California colonial. Es un cómic que equilibra la acción coreografiada con una exploración seria de las motivaciones humanas, consolidándose como una pieza clave del cómic de aventuras de mediados de los noventa.