La Última Profecía (título original: *La Dernière Prophétie*) es una de las obras más ambiciosas y meticulosas del autor francés Gilles Chaillet, una figura fundamental del cómic europeo conocida por su rigor histórico y su paso por series icónicas como *Lefranc* o *Alix*. En esta obra, Chaillet se aleja del tono aventurero más clásico para sumergirse en un *thriller* histórico y esotérico que disecciona el ocaso del Imperio Romano y el violento nacimiento de la hegemonía cristiana.
La trama se sitúa en el año 394 d.C., un momento crítico de la historia occidental. El emperador Teodosio I ha consolidado su poder, pero el Imperio está fracturado. El edicto de Tesalónica ha convertido al cristianismo en la religión oficial, proscribiendo los antiguos cultos paganos que durante siglos definieron la identidad de Roma. En este escenario de transición traumática, la historia sigue los pasos de Flavio, un alto funcionario romano y hombre de confianza del emperador, cuya lealtad y racionalidad se verán puestas a prueba ante una serie de eventos que desafían la lógica.
El motor narrativo se activa con una sucesión de crímenes rituales y desapariciones que parecen estar vinculadas a una antigua y temida predicción: la última de las profecías contenidas en los Libros Sibilinos. Estos textos, custodiados durante siglos por el Estado romano, supuestamente contenían el destino de la Ciudad Eterna. La desaparición de estos libros y la ejecución de quienes intentan descifrar sus secretos marcan el inicio de una investigación que llevará a Flavio desde los pasillos del poder en Milán y Constantinopla hasta los rincones más oscuros de una Roma que se resiste a morir.
Chaillet construye un guion denso donde la política y la religión se entrelazan de forma indisoluble. No se trata de una simple historia de detectives; es un retrato del fin de una era. El autor explora la tensión entre los últimos defensores del paganismo —aristócratas y filósofos que ven cómo su mundo se desmorona— y la creciente intolerancia de una Iglesia que busca erradicar cualquier vestigio del pasado. La profecía que da título a la obra actúa como un elemento de suspense constante, sugiriendo que el fin del Imperio no vendrá de las invasiones bárbaras, sino de una maldición interna o de un cambio metafísico inevitable.
Desde el punto de vista visual, *La Última Profecía* es un ejercicio de virtuosismo técnico. Gilles Chaillet, reconocido como uno de los mejores reconstructores de la arquitectura antigua en el noveno arte, despliega un nivel de detalle asombroso. Cada viñeta es una lección de arqueología: desde la disposición de los foros y los templos hasta el diseño de las vestimentas y el mobiliario. Su estilo, heredero de la "línea clara" pero con un sombreado y una textura mucho más realistas, logra capturar la atmósfera opresiva y decadente de finales del siglo IV. El uso del color refuerza esta sensación, alternando los tonos cálidos de los interiores palaciegos con la oscuridad de las catacumbas y las calles nocturnas de una Roma en ruinas.
El protagonista, Flavio, funciona como el ancla del lector. Es un personaje complejo, un pragmático atrapado entre dos mundos. A través de sus ojos, observamos la hipocresía de las élites y el fanatismo que empieza a impregnar la sociedad. La obra evita los maniqueísmos; no hay héroes ni villanos absolutos, sino hombres y mujeres luchando por el poder o por la supervivencia de sus creencias en un mundo que ya no los reconoce.
En conclusión, *La Última Profecía* es un cómic fundamental para los amantes de la historia y el misterio. Es una obra que exige una lectura atenta debido a la riqueza de sus diálogos y la profundidad de su contexto histórico. Chaillet no solo narra una conspiración, sino que documenta el colapso de una civilización y el surgimiento de un nuevo orden moral, utilizando la profecía como una metáfora del destino ineludible. Es, en esencia, una elegía visual sobre el fin de la Antigüedad.