La Casa del Regreso

La Casa del Regreso, obra del polifacético artista Víctor Coyote (Víctor Aparicio), publicada por la editorial Astiberri, se erige como una de las piezas más lúcidas y honestas de la novela gráfica contemporánea española. Enmarcada en el género de la autobiografía y el costumbrismo crítico, la obra aborda un fenómeno social y personal de profunda raigambre en la historia reciente de España: el retorno de los emigrantes internos a sus lugares de origen tras una vida de trabajo en la gran ciudad.

La premisa narrativa es aparentemente sencilla, pero de una complejidad emocional latente. Los padres del autor, tras décadas residiendo en Madrid, deciden que ha llegado el momento de desmantelar su hogar y regresar a su Galicia natal. Este punto de partida sirve a Víctor Coyote para desplegar una crónica minuciosa sobre el desapego, la vejez y la transmutación de la identidad a través de los espacios físicos. El cómic no se limita a narrar el viaje de vuelta, sino que se detiene con precisión quirúrgica en el proceso previo: el vaciado de una casa que ha acumulado los estratos de toda una existencia.

Uno de los pilares fundamentales de la obra es la relación del ser humano con los objetos. Coyote dedica gran parte del metraje narrativo a inventariar, casi de forma antropológica, los enseres que pueblan el domicilio familiar. A través de la descripción de muebles, recuerdos, herramientas y trastos aparentemente inútiles, el autor construye un relato sobre la memoria colectiva de una generación que vivió el desarrollismo y la transición. Cada objeto descartado o embalado funciona como un detonante de recuerdos, pero también como un peso físico que dificulta el tránsito hacia la última etapa de la vida. La casa se convierte así en un personaje vivo que se va desvaneciendo a medida que las cajas de cartón ganan terreno.

Desde el punto de vista del autor-narrador, la obra ofrece una perspectiva generacional cargada de una ironía tierna pero desprovista de sentimentalismo barato. Víctor observa a sus padres no desde la condescendencia, sino desde una curiosidad empática, tratando de comprender las motivaciones de un regreso que implica, en cierto modo, cerrar un círculo vital. El conflicto entre el Madrid urbano, ruidoso y a veces hostil, frente a la Galicia rural, idealizada pero también transformada por el tiempo, subyace en cada página.

En el apartado gráfico, Víctor Coyote hace gala de un estilo personalísimo y vibrante. Su trazo es expresivo, directo y huye de la limpieza aséptica para abrazar una estética más orgánica y rugosa, muy acorde con la temática del paso del tiempo y el desgaste de los materiales. El uso del color es narrativo y atmosférico, ayudando a diferenciar los estados de ánimo y los entornos geográficos. La composición de las viñetas alterna momentos de gran densidad visual —reflejando el abigarramiento de la casa— con espacios más abiertos que sugieren la incertidumbre del futuro.

La narrativa se apoya en textos de apoyo que funcionan como reflexiones ensayísticas sobre la sociología del hogar y la vejez. Coyote analiza cómo el concepto de "patria" o "lugar" se diluye cuando uno se encuentra en el limbo entre el sitio donde ha trabajado y el sitio donde nació. No hay aquí grandes giros de guion ni artificios dramáticos; la fuerza del cómic reside en su capacidad para elevar lo cotidiano a la categoría de reflexión universal.

En conclusión, La Casa del Regreso es un ejercicio de memoria gráfica que evita los lugares comunes de la nostalgia para centrarse en la realidad material y psicológica de la mudanza final. Es un cómic sobre la pérdida de los espacios que nos definieron y sobre la valentía que requiere volver a empezar cuando el tiempo parece agotarse. Una obra esencial para entender la evolución de la narrativa de no ficción en el cómic español actual, que destaca por su sobriedad, su agudeza visual y su profundo respeto por la historia de los personajes anónimos que conforman nuestra realidad social.

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