La Ascensión del Gran Mal (originalmente *L'Ascension du Haut Mal*), creada por el autor francés David B. (Pierre-François Beauchard), es una de las obras cumbres de la novela gráfica contemporánea y un pilar fundamental del movimiento de la "nouvelle bande dessinée". Publicada originalmente en seis volúmenes entre 1996 y 2003 por la editorial L'Association, esta obra autobiográfica trasciende el género de las memorias para convertirse en un estudio antropológico, visual y emocional sobre la enfermedad, la familia y el poder del arte como mecanismo de supervivencia.
La narrativa se centra en la infancia y juventud del autor, pero el eje gravitacional de la historia no es él, sino su hermano mayor, Jean-Christophe. A mediados de la década de los 60, Jean-Christophe comienza a sufrir ataques de epilepsia severos, una condición que en círculos médicos antiguos se denominaba "el Gran Mal" (*Haut Mal*). A partir de este evento traumático, la vida de la familia Beauchard se transforma en una búsqueda desesperada y errática por una cura, un periplo que los llevará a recorrer los márgenes de la medicina convencional y los epicentros de las terapias alternativas de la época.
El guion disecciona con precisión quirúrgica la dinámica de una familia de clase media francesa que, ante la impotencia de la ciencia médica tradicional de los años 70 —representada como fría, invasiva y a menudo inútil—, se sumerge en un mundo de macrobiótica, espiritismo, comunidades utópicas, curanderos y esoterismo. David B. no juzga a sus padres; en su lugar, retrata la vulnerabilidad de quienes están dispuestos a creer en lo imposible para salvar a un ser querido. Sin embargo, la obra no elude el desgaste psicológico: el resentimiento, la culpa del hermano sano, el aislamiento social y la lenta desintegración de las expectativas de una vida normal.
Lo que eleva a *La Ascensión del Gran Mal* por encima de otros relatos biográficos es su lenguaje visual revolucionario. David B. renuncia al realismo literal para abrazar un estilo expresionista en blanco y negro, cargado de simbolismo y metáforas visuales. La epilepsia no es solo una descarga eléctrica en el cerebro; es representada como un monstruo serpenteante, una entidad física y mítica que acecha a Jean-Christophe y envuelve a toda la familia. El autor utiliza la iconografía de las batallas medievales, los grabados antiguos y el arte tribal para ilustrar los conflictos internos y las pesadillas que pueblan su mente.
El dibujo se convierte en el refugio del joven David. A medida que su hermano se hunde en la enfermedad y la personalidad de este se altera por los ataques y la medicación, David se obsesiona con el dibujo de batallas históricas y seres fantásticos. Esta "ascensión" del título no solo se refiere al progreso de la enfermedad, sino también al ascenso del propio autor como artista, utilizando el papel y la tinta para exorcizar sus miedos y tratar de dar sentido al caos que domina su hogar.
La obra es también un retrato histórico de una Francia en transición, mostrando el auge de las contraculturas y la búsqueda de espiritualidad tras el desencanto de la modernidad. A través de sus páginas, el lector presencia cómo la enfermedad de un individuo puede redefinir la identidad de todo su entorno, convirtiéndose en una sombra que lo tiñe todo: desde las vacaciones familiares hasta las relaciones afectivas más íntimas.
En resumen, *La Ascensión del Gran Mal* es una exploración profunda sobre la alteridad y la fragilidad humana. Es un testimonio honesto, a veces cruel y a menudo poético, sobre lo que significa vivir a la sombra de una dolencia incurable. Sin recurrir al sentimentalismo fácil, David B. logra una obra maestra que redefine las posibilidades del cómic como medio para narrar la complejidad del alma humana y el peso ineludible de la herencia familiar. Es, en última instancia, una lección sobre cómo el arte puede transformar el dolor en una estructura narrativa coherente, permitiendo al autor —y al lector— confrontar a sus propios monstruos.