Kuasar P representa uno de los hitos más singulares y, a menudo, reivindicados del cómic independiente español de finales de la década de los 90. Guionizada por Kike Benlloch y dibujada por Santi Arcas, esta obra se aleja de los convencionalismos del género de ciencia ficción para adentrarse en un terreno donde la introspección, la metafísica y la experimentación visual convergen en una narrativa densa y evocadora. Publicada originalmente bajo el sello Under Cómic, la obra se desmarca de la corriente comercial para ofrecer una visión autoral del espacio y el tiempo.
La trama se sitúa en un futuro indeterminado, en un universo que parece regirse por leyes físicas y sociales distintas a las conocidas. El protagonista, que da nombre a la obra, es un ser de naturaleza ambigua: un mensajero, un viajero o quizás un simple observador que transita por los márgenes de una civilización galáctica en decadencia. La historia no se estructura mediante una sucesión lineal de eventos de acción, sino que se construye a través de encuentros, fragmentos de memoria y reflexiones sobre la identidad. Kuasar P se desplaza por escenarios que oscilan entre lo tecnológico y lo orgánico, buscando respuestas a preguntas que el lector debe ir formulando junto a él.
Desde el punto de vista narrativo, Benlloch opta por un guion elíptico. No se sobreexplica el funcionamiento del mundo ni la historia previa de los personajes; en su lugar, se invita al lector a sumergirse en una atmósfera de extrañeza. El lenguaje utilizado es preciso pero cargado de simbolismo, lo que otorga a la obra un tono poético que recuerda a la ciencia ficción europea de los años 70 y 80, especialmente a la vertiente más filosófica de la revista *Métal Hurlant*. La trama aborda temas como la soledad del individuo frente a la inmensidad del cosmos, la fragilidad de los recuerdos y la búsqueda de un propósito en un entorno que parece haber olvidado sus orígenes.
El apartado gráfico de Santi Arcas es, sin duda, el pilar que sostiene la identidad de Kuasar P. Su estilo en esta obra es una amalgama de influencias que van desde el detallismo de Moebius hasta la suciedad industrial del ciberpunk. Arcas utiliza un trazo vibrante y un uso del claroscuro que dota a las viñetas de una profundidad casi táctil. El diseño de producción —naves, arquitecturas planetarias y vestimentas— huye de los tropos futuristas limpios y brillantes, optando por una estética de "futuro usado", donde la maquinaria está oxidada y los entornos parecen habitados por el paso de los siglos. La composición de página es dinámica, rompiendo a menudo la cuadrícula tradicional para enfatizar la desorientación del protagonista o la magnitud de los paisajes espaciales.
Un elemento fundamental de la obra es su capacidad para generar una mitología propia sin recurrir a la exposición didáctica. El lector descubre el universo de Kuasar P a través de los detalles: una conversación críptica en una estación espacial, el diseño de una interfaz tecnológica o la fauna de un planeta remoto. Esta técnica de construcción de mundo (*world-building*) es sutil y efectiva, logrando que el entorno se sienta vivo y vasto, mucho más allá de lo que se muestra explícitamente en las páginas.
En resumen, Kuasar P es una pieza de culto que exige una lectura activa. No es un cómic de consumo rápido, sino una propuesta que requiere ser paladeada por su riqueza visual y su profundidad temática. Es una exploración sobre qué significa ser consciente en un universo vasto e indiferente, servida con un despliegue artístico que sitúa a Ar