Kraken, la obra maestra de la historieta española creada por el guionista Antonio Segura y el dibujante Jordi Bernet, representa uno de los hitos más oscuros y asfixiantes del cómic de autor de los años 80. Publicada originalmente de forma serializada en la revista *Metropol* a partir de 1983, esta obra se aleja de la ciencia ficción optimista para sumergirse en las entrañas de una distopía urbana donde la esperanza ha sido devorada por el fango y la corrupción.
La narrativa se sitúa en Metropol, una megalópolis futurista, decadente y superpoblada que sirve como el escenario perfecto para un relato de corte *noir* con tintes de terror. Sin embargo, la acción no transcurre en los rascacielos ni en las avenidas iluminadas por neones, sino en el "Submundo": el laberíntico, inmenso y putrefacto sistema de alcantarillado de la ciudad. Este entorno no es solo un escenario, sino un personaje vivo, una red de túneles que actúa como el intestino de una sociedad enferma, donde van a parar los desechos, los criminales y los secretos que la superficie prefiere ignorar.
El protagonista absoluto es el Teniente Dante, un hombre endurecido, cínico y de moral ambigua que lidera la Patrulla de los Máscaras de Gas. Este cuerpo policial de élite —o más bien, de castigo— tiene la misión suicida de patrullar las cloacas para mantener un mínimo orden en el caos subterráneo. Dante es el arquetipo del antihéroe de Segura: un superviviente que ha perdido la fe en el sistema, pero que mantiene un código de conducta implacable en un entorno donde la vida humana no vale nada.
El eje central que articula la tensión de la obra es la leyenda del Kraken. Según los rumores que circulan entre los vagabundos y los patrulleros, una criatura monstruosa, un ser de dimensiones colosales y origen incierto, habita en las profundidades del alcantarillado. El Kraken es una presencia casi mística; rara vez se le ve de forma completa, pero su rastro de muerte es constante. Para unos es un mito, para otros una mutación biológica producto de la contaminación, y para Dante es el enemigo definitivo, una fuerza de la naturaleza que personifica la crueldad de Metropol.
El guion de Antonio Segura destaca por su crudeza y su capacidad para construir una atmósfera de claustrofobia permanente. Las historias suelen ser autoconclusivas pero conectadas por el hilo conductor de la caza del monstruo y la degradación moral de los personajes. Segura utiliza el entorno de las cloacas para realizar una crítica social mordaz, mostrando cómo el poder político y económico de la superficie se sostiene sobre la miseria y la violencia del subsuelo.
En el apartado visual, Jordi Bernet ofrece uno de los mejores trabajos de su carrera. Su dominio del blanco y negro es absoluto, utilizando contrastes violentos y un entintado denso que acentúa la suciedad y la humedad de los túneles. El estilo de Bernet, heredero del realismo clásico pero con una energía moderna y agresiva, es fundamental para transmitir la sensación de peligro inminente. Sus personajes tienen rostros curtidos, marcados por la fatiga, y su diseño de la tecnología es funcional y desgastado, alejándose de cualquier estética futurista limpia. La narrativa visual de Bernet es ágil y cinematográfica, logrando que el lector sienta el hedor y la oscuridad que rodean a la patrulla de Dante.
*Kraken* no es solo un cómic de acción o de monstruos; es una exploración de la condición humana en situaciones límite. La obra plantea preguntas sobre la naturaleza del mal: ¿es el Kraken el verdadero monstruo, o lo son los hombres que han construido una ciudad que necesita de tales alcantarillas para existir? A través de la violencia, el humor negro y un pesimismo existencial, Segura y Bernet construyeron un universo único que sigue siendo un referente del cómic adulto europeo, manteniendo hoy en día toda su fuerza visual y narrativa. Es una lectura esencial para entender la madurez que alcanzó el medio en España durante la edad de oro de las revistas de historietas.