Korrigans

Korrigans es una de las obras más fascinantes y visualmente impactantes de la fantasía heroica europea contemporánea, una pieza fundamental dentro del catálogo de la *bande dessinée* que redefine el folclore celta bajo una óptica oscura y crepuscular. Escrita por Thomas Mosdi y magistralmente ilustrada por Emmanuel Civiello, esta tetralogía (publicada originalmente por Delcourt y en España por Norma Editorial) se aleja de las interpretaciones edulcoradas de la mitología irlandesa para sumergir al lector en un mundo de barro, sangre, magia ancestral y destinos trágicos.

La trama se sitúa en una Irlanda mítica, una tierra de brumas perpetuas donde la frontera entre el mundo de los hombres y el de las criaturas elementales es peligrosamente delgada. El protagonista de este relato es Balor, un joven que vive una existencia aparentemente sencilla en una aldea rural. Sin embargo, Balor siempre se ha sentido un extraño entre los suyos; posee una fuerza inusual y una naturaleza que no termina de encajar con la fragilidad humana. Su vida da un vuelco irreversible cuando descubre la verdad sobre su linaje: él no es un hombre común, sino el descendiente de una estirpe antigua y poderosa que reclama su lugar en un conflicto que trasciende la comprensión mortal.

El núcleo narrativo de *Korrigans* se articula en torno a la guerra ancestral entre dos facciones mitológicas: los Tuatha Dé Danann, seres de luz y antiguos señores de la isla, y los Fomoré (o Fomorianos), gigantes deformes y brutales que representan las fuerzas del caos y la oscuridad. Balor se encuentra atrapado en el centro de esta lucha titánica, siendo una pieza clave en una profecía que podría determinar el fin de una era. Acompañando al protagonista, encontramos a los Korrigans, esas pequeñas criaturas del folclore bretón e irlandés que dan título a la obra. Lejos de ser simples duendes traviesos, aquí actúan como guías, observadores y, en ocasiones, manipuladores que navegan entre las sombras de los grandes poderes en liza.

Lo que realmente eleva a *Korrigans* por encima de otros exponentes del género es el apartado gráfico de Emmanuel Civiello. El artista utiliza una técnica de color directo que convierte cada viñeta en una pintura al óleo. Su estilo es barroco, detallista y profundamente atmosférico. Civiello logra capturar la textura de la naturaleza salvaje: el musgo húmedo, la piedra fría de los dólmenes y la piel rugosa de los monstruos. Su diseño de personajes es excepcional, especialmente en lo que respecta a los Fomoré, a quienes retrata con una fealdad majestuosa y aterradora. La narrativa visual no se apoya solo en la acción, sino en la capacidad de transmitir una sensación de asombro y melancolía, como si estuviéramos contemplando las ilustraciones de un grimorio antiguo que ha cobrado vida.

El guion de Mosdi, por su parte, destaca por su sobriedad y su respeto a las fuentes originales. No busca la épica fácil del "camino del héroe" convencional, sino que construye una tragedia donde el peso del destino y la herencia de sangre son ineludibles. La historia avanza con un ritmo pausado pero implacable, explorando temas como la pérdida de la inocencia, la corrupción del poder y el ocaso de los dioses. La Irlanda de *Korrigans* es un lugar donde la magia es peligrosa y donde los antiguos pactos exigen sacrificios crueles.

En resumen, *Korrigans* es una obra imprescindible para cualquier amante del cómic de fantasía que busque algo más que entretenimiento ligero. Es una inmersión total en una mitología vibrante, servida con un despliegue visual que sigue siendo, años después de su publicación, uno de los hitos artísticos del medio. Es la crónica de un mundo que se desvanece, vista a través de los ojos de un joven que debe decidir si aceptar su monstruosidad o luchar por una humanidad que nunca terminó de pertenecerle. Una lectura densa, evocadora y estéticamente insuperable

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