Kiss Solo

La serie de cómics KISS Solo, publicada por IDW Publishing en 2013, representa uno de los ejercicios narrativos más interesantes dentro de la extensa trayectoria de la banda neoyorquina en el noveno arte. Tras décadas de apariciones grupales en editoriales como Marvel, Image y Dark Horse, esta propuesta se aleja de la dinámica de equipo para diseccionar la mitología individual de los cuatro avatares que componen la entidad conocida como KISS. La obra se estructura en cuatro números independientes, cada uno dedicado a un miembro específico: The Demon, The Starchild, The Catman y The Spaceman, permitiendo que diferentes equipos creativos exploren los matices psicológicos y fantásticos de cada personaje.

El concepto central de KISS Solo es profundizar en la naturaleza de los "Four-Who-Are-One" (Los Cuatro que son Uno), pero desde una perspectiva fragmentada. En lugar de presentar una aventura heroica convencional, la serie funciona como una antología de relatos que expanden el lore místico de la banda, situando a cada protagonista en un entorno que refleja su esencia simbólica.

El número dedicado a The Demon (Gene Simmons), escrito por Chris Ryall e ilustrado por Angel Hernandez, sumerge al lector en una atmósfera de horror gótico y fantasía oscura. Aquí, el personaje no es simplemente un músico con maquillaje, sino una entidad ancestral vinculada al fuego y al castigo. La trama explora su papel como recolector de almas y protector de un equilibrio precario en dimensiones infernales. Visualmente, este capítulo destaca por el uso de sombras densas y una paleta de colores que evoca el inframundo, estableciendo un tono mucho más maduro y sombrío que las encarnaciones previas del personaje en los años 70.

Por su parte, el capítulo de The Starchild (Paul Stanley), también bajo el guion de Ryall pero con arte de Alan Robinson, cambia radicalmente el registro hacia la ciencia ficción épica y el mesianismo cósmico. En esta entrega, se explora la faceta del personaje como un faro de esperanza y luz en un universo asediado por la apatía y la oscuridad. La narrativa se centra en la responsabilidad que conlleva el poder de la estrella y cómo la voluntad de un solo individuo puede alterar el destino de civilizaciones enteras. Es, quizás, el número con mayor carga filosófica de la colección.

El enfoque de The Catman (Peter Criss), escrito por Tom Waltz e ilustrado por Roberto Castro, aterriza la mitología en un entorno mucho más visceral y urbano. A diferencia de la grandilocuencia cósmica de sus compañeros, la historia del Catman se siente como un thriller de supervivencia. Se explora el instinto animal, la agilidad y la resiliencia de un personaje que debe enfrentarse a amenazas tangibles en los callejones de una ciudad corrupta. El arte de Castro enfatiza el dinamismo físico y la naturaleza salvaje del avatar, ofreciendo una perspectiva de "guerrero callejero" que equilibra el tono sobrenatural de la

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