*Killer of Demons* es una miniserie de tres números, publicada originalmente por Image Comics en 2009, que surge de la colaboración entre el guionista Christopher Yost y el dibujante Scott Wegener. Aunque el nombre de grupos como "minutemen" y "KMQS" suele asociarse a la preservación digital y distribución del material en la red, la obra en sí misma es una pieza de culto que combina la comedia negra, el horror sobrenatural y una profunda ambigüedad psicológica. La historia nos presenta a Dave Sloan, un hombre cuya existencia es el epítome de la mediocridad moderna: trabaja en una oficina gris, tiene una vida social poco estimulante y se siente desconectado del mundo que lo rodea.
Todo cambia drásticamente cuando Dave comienza a experimentar visiones aterradoras. De un momento a otro, la realidad cotidiana se fractura y Dave empieza a ver a ciertas personas —compañeros de trabajo, vecinos, desconocidos en la calle— no como seres humanos, sino como monstruos grotescos y demoníacos. En medio de este caos sensorial, se le aparece una entidad que se identifica como el ángel Uriel. Este ser celestial le revela a Dave una verdad perturbadora: el mundo está infestado de demonios que han escapado del infierno y están corrompiendo a la humanidad desde las sombras. Según Uriel, Dave ha sido elegido por Dios para ser su brazo ejecutor en la Tierra, otorgándole la capacidad de ver la verdadera forma de estas criaturas y la misión de eliminarlas.
El conflicto central del cómic no reside solo en la lucha física contra estos seres, sino en la percepción externa de los actos de Dave. Para él, está librando una guerra santa necesaria para la salvación del mundo; para el resto de la sociedad, Dave Sloan se ha convertido repentinamente en un asesino en serie psicótico que masacra a ciudadanos inocentes sin motivo aparente. Esta dualidad es el motor narrativo de la obra. Christopher Yost maneja con maestría la tensión entre lo que Dave ve (un campo de batalla espiritual) y lo que la policía y los medios reportan (una masacre sangrienta en entornos urbanos mundanos).
El guion de Yost se aleja de los tropos heroicos tradicionales. Dave no es un guerrero entrenado, sino un hombre común empujado a una situación extrema que pone a prueba su cordura. La narrativa plantea constantemente la duda al lector: ¿Es Dave realmente un cruzado divino o ha sufrido un brote psicótico violento? La presencia de Uriel, lejos de ser reconfortante, es exigente y a menudo cruel, lo que añade una capa de incomodidad a la supuesta "misión sagrada".
En el apartado visual, Scott Wegener aporta un estilo que contrasta de manera fascinante con la crudeza del relato. Conocido por su trabajo en *Atomic Robo*, Wegener utiliza un trazo limpio, dinámico y con un toque caricaturesco que, paradójicamente, acentúa la violencia de la historia. El diseño de los demonios es creativo y repulsivo, logrando que el lector entienda el horror que Dave experimenta. Sin embargo, al alternar estas imágenes con la realidad mundana de las víctimas ensangrentadas, el arte refuerza la ambigüedad moral de la trama. El uso del color y la composición de las viñetas ayudan a diferenciar claramente entre la "visión divina" de Dave y la cruda realidad del entorno urbano.
*Killer of Demons* es una exploración cínica sobre la fe, la percepción y las consecuencias de la violencia justificada por ideologías superiores. A lo largo de sus tres números, la obra mantiene un ritmo frenético, moviéndose entre la sátira de la vida corporativa y el gore sobrenatural. Es un cómic que desafía al lector a tomar partido mientras observa el descenso de un hombre ordinario hacia un abismo de sangre y visiones celestiales, dejando una pregunta incómoda en el aire: si fueras el único capaz de ver el mal, ¿estarías dispuesto a convertirte en un monstruo para detenerlo?