Keos es una obra que ocupa un lugar singular dentro de la vasta producción del cómic histórico franco-belga, fruto de la colaboración entre dos figuras fundamentales del medio: Jacques Martin, el creador de *Alix*, y Jean Pleyers, un dibujante cuyo estilo detallista y elegante se convirtió en el vehículo perfecto para las ambiciones narrativas de Martin. Publicada originalmente a principios de la década de los 90, esta serie se aleja de las aventuras más convencionales de la época para sumergirse en las profundidades místicas y políticas del Antiguo Egipto, específicamente durante uno de sus periodos más convulsos y fascinantes: el reinado de Amenofis IV, más conocido como Akhenatón.
La trama se sitúa en la XVIII Dinastía, un momento de ruptura radical. El faraón ha instaurado el culto monoteísta a Atón, el disco solar, desafiando milenios de tradición politeísta y enfrentándose directamente a la poderosa casta de los sacerdotes de Amón en Tebas. En este escenario de tensión religiosa y social emerge Keos, un joven de origen misterioso y belleza casi divina que se convierte en el protegido del faraón. A diferencia de otros héroes de Jacques Martin, Keos no es un guerrero en el sentido tradicional, sino un personaje cuya fuerza reside en su proximidad al poder y en su papel como testigo y partícipe de una revolución espiritual que amenaza con desmoronar los cimientos del imperio.
Desde el punto de vista narrativo, el cómic se estructura como una crónica de intrigas palaciegas y dilemas teológicos. La relación entre Keos y Akhenatón es el eje central; el joven actúa como un confidente y, en ocasiones, como un contrapunto moral ante la creciente obsesión del faraón por su visión mística. La obra explora la soledad del gobernante y la fragilidad de una utopía impuesta por decreto. A medida que la corte se traslada a la nueva capital, Akhetatón (la actual Amarna), el lector es testigo de la construcción de un mundo nuevo que nace con las semillas de su propia destrucción, rodeado de conspiraciones que emanan tanto de los templos proscritos como de la propia familia real.
El apartado visual de Jean Pleyers es, sin duda, uno de los pilares de la obra. Siguiendo los preceptos de la Línea Clara, Pleyers ofrece una reconstrucción arqueológica meticulosa. Cada viñeta es un ejercicio de documentación: desde la arquitectura de los templos y palacios hasta la indumentaria, el mobiliario y la joyería de la época. Sin embargo, el dibujo de Pleyers en *Keos* posee una sensualidad y una atmósfera que lo distinguen de la rigidez de otros epígonos de Martin. Hay un uso deliberado de la luz y el espacio para transmitir la calidez del desierto y la frialdad de los pasillos de palacio, logrando que el entorno egipcio se sienta vivo y no simplemente como un decorado estático.
Otro aspecto fundamental es el tratamiento de lo sobrenatural y lo simbólico. Aunque Jacques Martin siempre buscó el rigor histórico, en *Keos* permite que el misticismo egipcio permee la realidad de los personajes. Los sueños, las visiones y los presagios juegan un papel crucial, reflejando la mentalidad de una civilización donde lo divino y lo terrenal eran inseparables. El guion no juzga la reforma de Akhenatón, sino que presenta el conflicto entre el viejo y el nuevo orden como una tragedia inevitable donde Keos debe navegar para preservar su integridad y, en última instancia, su vida.
En resumen, *Keos* es un cómic denso, reflexivo y visualmente deslumbrante. No busca la acción trepidante, sino la inmersión en una era de cambio absoluto. Es una obra indispensable para los amantes del género histórico que prefieren la profundidad del análisis político y la riqueza del detalle cultural por encima de los tropos habituales de la aventura. La serie logra capturar la esencia de un Egipto que se debate entre la luz cegadora de Atón y las sombras persistentes de los antiguos dioses, consolidándose como una de las colaboraciones más maduras y estéticamente logradas de la escuela de Jacques Martin.