Keibol Black es una de las obras más singulares y definitorias del cómic underground español contemporáneo, fruto de la mente de Paco Alcázar, uno de los autores más personales del panorama nacional. Publicado originalmente de forma serializada en las páginas de la mítica revista *El Víbora* a finales de los años noventa y principios de los dos mil, este cómic se aleja de cualquier convención narrativa para sumergir al lector en un ejercicio de surrealismo, humor negro y existencialismo asfixiante.
La obra se centra en el personaje homónimo, Keibol Black, una figura que visualmente remite a los héroes de la ciencia ficción clásica o a los aventureros espaciales de la era dorada del cómic. Ataviado con un traje ajustado y un casco integral que nunca se quita, su apariencia sugiere una épica que el contenido del cómic se encarga de demoler sistemáticamente. Keibol no es un héroe, ni un explorador de mundos lejanos en el sentido tradicional; es, más bien, un náufrago de la cotidianidad más absoluta y deprimente.
La premisa de la obra rompe con la estructura del "viaje del héroe". En lugar de enfrentarse a amenazas intergalácticas o salvar civilizaciones, Keibol Black habita un entorno urbano y doméstico que parece extraído de una pesadilla burocrática o de un cuadro de Edward Hopper pasado por el filtro del cinismo más mordaz. El protagonista se mueve por apartamentos minúsculos, calles vacías y escenarios de una fealdad aséptica, interactuando con una galería de personajes secundarios que oscilan entre lo patético y lo perturbador.
El núcleo narrativo de *Keibol Black* es la incomunicación. A pesar de su aspecto de figura de acción, el personaje principal es un observador pasivo, a menudo víctima de las circunstancias o de su propia incapacidad para conectar con un mundo que parece regirse por reglas absurdas. Paco Alcázar utiliza la máscara de Keibol —ese casco inexpresivo— para proyectar una sensación de vacío y aislamiento. Al no ver nunca su rostro, el lector se enfrenta a un espejo de la alienación moderna: Keibol podría ser cualquiera, o podría no ser nadie.
Desde el punto de vista temático, el cómic explora la mediocridad, el fracaso y la crueldad inherente a las relaciones humanas. No hay grandes giros de guion ni clímax de acción; la tensión se construye a través de diálogos cortantes, silencios prolongados y situaciones de una incomodidad extrema. Es lo que se ha denominado "humor de la crueldad", donde la risa no surge de la complicidad, sino del reconocimiento de lo grotesco en lo cotidiano.
El apartado visual es fundamental para entender la propuesta. Alcázar emplea un estilo de línea clara, extremadamente limpio y preciso, que contrasta violentamente con lo turbio de las situaciones que narra. Esta pulcritud técnica otorga al cómic una atmósfera clínica, casi quirúrgica. Los escenarios están despojados de cualquier calidez, reforzando la sensación de que Keibol vive en un universo donde la esperanza ha sido sustituida por una rutina circular y sin sentido. El uso del blanco y negro (en su versión original y en la mayoría de sus recopilaciones) acentúa esta frialdad, permitiendo que las sombras y los espacios vacíos cobren un protagonismo narrativo esencial.
*Keibol Black* funciona también como una parodia de los géneros populares. Al situar a un personaje con estética de superhéroe o astronauta en situaciones mundanas —como lidiar con vecinos molestos, buscar empleo o simplemente intentar mantener una conversación coherente—, Alcázar subvierte las expectativas del lector y critica la vacuidad de los iconos de la cultura de masas. El contraste entre el diseño "icónico" de Keibol y su realidad miserable es la base de la ironía que recorre toda la obra.
En resumen, *Keibol Black* es un có