Katan

En el vasto y a menudo inexplorado panteón del cómic español de finales de los años 70 y principios de los 80, surge una obra que personifica la crudeza, la belleza salvaje y la épica de la fantasía heroica en su estado más puro: Katan. Fruto de la colaboración entre dos gigantes del noveno arte en España, el guionista Víctor Mora (creador del inmortal *Capitán Trueno*) y el dibujante Jaime Brocal Remohí, esta obra se erige como un pilar fundamental del género de "Espada y Brujería" con un sabor marcadamente mediterráneo y adulto.

La historia de *Katan* nos transporta a una era olvidada, un tiempo mítico donde la frontera entre la prehistoria y la leyenda se desibuja bajo un sol implacable. El protagonista, que da nombre a la serie, es un joven guerrero cuya existencia está marcada por la lucha constante contra un entorno hostil que no perdona la debilidad. A diferencia de otros héroes del género que nacen ya convertidos en máquinas de matar, Katan es presentado como un superviviente en evolución, un hombre que debe aprender las leyes de la naturaleza y de la guerra a través del dolor y la pérdida.

La sinopsis nos sitúa en un mundo fragmentado, poblado por tribus bárbaras, civilizaciones decadentes que adoran a dioses olvidados y criaturas que parecen extraídas de las peores pesadillas de la evolución. Katan inicia un viaje iniciático que es, en esencia, una búsqueda de identidad y justicia en un paisaje donde la moralidad es un lujo que pocos pueden permitirse. A lo largo de sus periplos, el héroe se enfrenta no solo a bestias colosales y guerreros despiadados, sino también a las intrigas políticas de ciudades-estado que emergen entre las ruinas de mundos anteriores.

Lo que realmente eleva a *Katan* por encima de otras obras contemporáneas es la simbiosis perfecta entre sus autores. Víctor Mora, alejándose del tono más blanco y aventurero de sus obras juveniles, dota al guion de una pátina de existencialismo y brutalidad. Sus textos son evocadores, casi poéticos en su descripción de la violencia y la soledad del héroe. Sin embargo, es el apartado visual de Jaime Brocal Remohí lo que convierte este cómic en una experiencia trascendental.

Brocal Remohí, uno de los mejores ilustradores de anatomía y fantasía que ha dado España, despliega en *Katan* un dominio del claroscuro y la composición que deja sin aliento. Cada viñeta es una lección de dinamismo; los músculos en tensión, las texturas de las pieles, el diseño de las armas y la arquitectura ciclópea de los escenarios están dibujados con un detalle meticuloso que dota a la obra de una tridimensionalidad asombrosa. Su estilo, influenciado por los grandes maestros americanos pero con una fuerza expresionista propia, logra que el lector sienta el calor del desierto, el olor de la sangre y el frío del acero.

El cómic no se limita a la acción gratuita. A través de los ojos de Katan, exploramos temas universales como el choque entre la barbarie y la civilización, la corrupción del poder y la relación casi mística del hombre con la naturaleza salvaje. Es una obra que respira el espíritu de las revistas de la época como *Spirit* o *Dossier Negro*, donde fue publicada originalmente, capturando esa atmósfera de libertad creativa que caracterizó al "boom del cómic adulto" en España.

En resumen, *Katan* es mucho más que una simple historieta de bárbaros. Es un poema visual sobre la resistencia humana, una obra maestra de la narrativa gráfica que merece ser reivindicada por las nuevas generaciones. Para el lector que busca sumergirse en un mundo donde la aventura no tiene filtros y el arte alcanza cotas de excelencia técnica, *Katan* representa la cumbre de la fantasía heroica española. Es una invitación a viajar a un pasado que nunca existió, pero que se siente más real y vibrante que muchos mundos contemporáneos gracias a la maestría de Mora y Remoh

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