Jurassic Park – Los Demonios del Desierto

Publicado originalmente en la década de los 90 por la editorial Topps Comics, "Jurassic Park: Los Demonios del Desierto" (título que engloba arcos narrativos como *Raptor* y *Raptors Hijack*) representa una de las expansiones más ambiciosas y crudas del universo creado por Michael Crichton y llevado al cine por Steven Spielberg. Bajo la dirección creativa del guionista Steve Englehart y el arte del legendario Dick Giordano, este cómic se aleja de la maravilla visual del parque temático para adentrarse en un thriller de supervivencia y geopolítica que explora la pesadilla biológica de los dinosaurios en libertad.

La trama se sitúa cronológicamente después de los eventos del primer filme. El mundo cree que el incidente en Isla Nublar ha sido contenido y que las criaturas prehistóricas han perecido debido a la supuesta dependencia de lisina impuesta por InGen. Sin embargo, la realidad es mucho más aterradora. Un grupo de Velociraptores, dotados de una inteligencia superior y una capacidad de adaptación asombrosa, ha logrado escapar del archipiélago y llegar al continente, estableciéndose en las densas selvas y zonas áridas de Sudamérica, específicamente en Colombia.

El núcleo de la historia recupera a los protagonistas originales, los doctores Alan Grant y Ellie Sattler. Lejos de su retiro académico, ambos se ven obligados a colaborar con el ejército y agencias gubernamentales cuando los informes de ataques brutales y avistamientos de "demonios" en la selva se vuelven imposibles de ignorar. Grant, marcado por el trauma de Nublar, asume el rol de rastreador y consultor principal, consciente de que no se enfrenta a simples animales, sino a depredadores que están aprendiendo a cazar en un ecosistema moderno que no está preparado para ellos.

La narrativa se divide en dos frentes de tensión constante. Por un lado, el procedimental militar y científico que intenta localizar a la manada antes de que se convierta en una plaga incontrolable. Por otro, la perspectiva de los propios Velociraptores. El cómic destaca por otorgar a los dinosaurios una personalidad casi sociopática; no son monstruos sin mente, sino criaturas con una estructura social jerárquica que demuestran una astucia táctica que pone en jaque a las fuerzas especiales enviadas para eliminarlos.

El título "Los Demonios del Desierto" hace referencia no solo al entorno hostil donde se desarrolla parte de la persecución, sino a la percepción mítica que los habitantes locales tienen de estas criaturas. Para los lugareños, los raptores no son animales extintos recuperados por la ciencia, sino entidades demoníacas, casi sobrenaturales, que diezman el ganado y desaparecen sin dejar rastro. Esta atmósfera de terror rural eleva el tono de la obra, alejándola de la ciencia ficción de aventuras para rozar el género del horror.

Visualmente, el trabajo de Dick Giordano aporta un realismo sucio y detallado que se distancia de la estética más limpia de otras adaptaciones. Sus dinosaurios son fibrosos, amenazantes y transmiten una sensación de peligro constante. El diseño de las secuencias de acción es cinematográfico, pero aprovecha las libertades del medio impreso para mostrar la brutalidad de los ataques de forma más explícita que en las películas de la época.

En conclusión, "Jurassic Park: Los Demonios del Desierto" es una pieza esencial para entender el legado de la franquicia en el noveno arte. No se limita a repetir la fórmula de "humanos atrapados en una isla", sino que traslada el conflicto al mundo real, planteando preguntas sobre la responsabilidad científica y la imposibilidad de controlar una vida que, como bien predijo Ian Malcolm, siempre encuentra un camino. Es un relato de persecución implacable donde la línea entre el cazador y la presa se desdibuja en cada página.

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