Juma El Bengali

En el vasto y fascinante panorama de la historieta española de posguerra, pocas obras logran capturar la esencia de la aventura exótica con la maestría y el detalle de "Juma El Bengalí". Publicada originalmente a finales de la década de 1940 por la mítica Editorial Toray, esta serie se erige como un pilar fundamental del "tebeo de aventuras", transportando a los lectores de una España gris a los parajes vibrantes y peligrosos de una India colonial idealizada.

La obra es, ante todo, un vehículo para el lucimiento de uno de los mayores genios del dibujo en España: Guillermo Sánchez Boix, universalmente conocido como Boixcar. Si bien otros autores participaron en su desarrollo, es la impronta de Boixcar la que define la identidad visual de Juma. Su estilo, caracterizado por un uso magistral del claroscuro, un rayado meticuloso y una capacidad asombrosa para dotar de realismo tanto a la anatomía humana como a la exuberante flora y fauna selvática, eleva este cómic por encima de sus contemporáneos.

La sinopsis de "Juma El Bengalí" nos sitúa en el corazón de Bengala. El protagonista, Juma, es un héroe de físico imponente y moral inquebrantable que encarna el arquetipo del aventurero solitario pero profundamente conectado con su entorno. A diferencia de otros héroes de la época que actuaban como agentes coloniales directos, Juma se mueve en una zona gris de justicia poética. Es un hombre que conoce los secretos de la jungla y los códigos de honor de las aldeas, actuando a menudo como un puente —o un muro defensivo— entre la civilización británica y las fuerzas indómitas de la naturaleza y la ambición humana.

La trama se desarrolla de forma episódica, sumergiendo al lector en una atmósfera de peligro constante. Juma debe enfrentarse a una amalgama de amenazas que definen el género: desde feroces tigres devoradores de hombres y elefantes enloquecidos, hasta sectas secretas que operan en templos olvidados por el tiempo. Sin embargo, el verdadero conflicto suele residir en la maldad de los hombres. Traficantes de armas, buscadores de tesoros sin escrúpulos y bandidos locales (dacoits) son los antagonistas recurrentes que obligan a Juma a utilizar no solo su fuerza física y su puntería, sino también su astucia y su conocimiento del terreno.

Lo que hace que "Juma El Bengalí" destaque no es solo la acción, sino su capacidad para evocar el misterio. Cada número es una invitación a explorar ruinas cubiertas por la maleza, pantanos neblinosos y palacios de maharajás donde la intriga política se mezcla con la leyenda. El guion mantiene un ritmo trepidante, propio de la época, donde cada página busca el impacto visual y emocional, manteniendo al lector en vilo sobre el destino del héroe.

Juma no es un personaje plano; aunque responde a los valores de valentía y sacrificio propios de los años 40, posee una dignidad serena. No busca la gloria ni el oro, sino el restablecimiento del orden en un mundo donde la ley suele ser dictada por el más fuerte o el más cruel. Su relación con la selva es de respeto mutuo, lo que le otorga un aura casi mística ante los ojos de quienes lo rodean.

En conclusión, "Juma El Bengalí" es mucho más que un simple entretenimiento de época. Es un testimonio del talento artístico de Boixcar y una ventana a una forma de entender la aventura que hoy consideramos clásica. Para el lector contemporáneo, acercarse a esta obra supone un ejercicio de arqueología cultural y un deleite visual. Es la oportunidad de perderse en una India soñada, donde el peligro acecha tras cada liana y donde un hombre, armado con poco más que su valor y su sentido de la justicia, se enfrenta a los desafíos más formidables de la naturaleza y del alma humana. Una lectura imprescindible para entender la evolución del noveno arte en lengua castellana.

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