Juez Dredd: Año Uno es una obra fundamental para comprender la génesis del ejecutor más implacable de la cultura popular británica, trasladada en esta ocasión al mercado estadounidense bajo el sello de IDW Publishing. Escrita por Matt Smith —quien no solo es un guionista solvente, sino también el editor de larga trayectoria de la mítica revista *2000 AD*— y dibujada por Simon Coleby, esta miniserie se aleja de la continuidad densa y a veces inabarcable de las tiras semanales para ofrecer un punto de entrada nítido, crudo y definitorio.
La narrativa nos sitúa en el año 2080. Mega-City One es todavía una metrópolis en proceso de consolidación, una olla a presión de acero y hormigón donde la humanidad se hacina tras el colapso del mundo exterior. En este escenario, un joven Joe Dredd acaba de graduarse de la Academia de la Ley. Aunque ya viste el uniforme completo y porta la placa de Juez de Calle, Dredd se encuentra en ese periodo crítico de transición donde la teoría de los manuales de justicia debe aplicarse a la caótica y violenta realidad de los sectores urbanos.
A diferencia de otras historias de origen que optan por enfrentamientos contra pandillas convencionales, Smith decide explorar un ángulo más insidioso y perturbador: el surgimiento de las capacidades psíquicas