Juez Bao

Juez Bao, la obra escrita por Patrick Marty e ilustrada magistralmente por Chongrui Nie, se erige como una de las propuestas más sólidas y visualmente impactantes del cómic histórico y de género detectivesco de la última década. Publicada originalmente en Francia y posteriormente editada en España en un formato que evoca los pequeños libros de bolsillo tradicionales chinos, esta serie de seis volúmenes transporta al lector a la China de la Dinastía Song (siglo XI) para seguir las andanzas de una de las figuras más icónicas y respetadas de la cultura oriental: el magistrado Bao Zheng.

La narrativa se aleja de la fantasía épica para abrazar un realismo sobrio y crudo. El Juez Bao no es un héroe de acción al uso; es un funcionario imperial de una integridad inquebrantable, cuya misión es recorrer las provincias del imperio para supervisar la administración de justicia y erradicar la corrupción que carcome las estructuras del poder. Acompañado por su fiel séquito —el perspicaz consejero Gongsun Ce, el hábil guardaespaldas Zhan Zhao y sus cuatro lugartenientes—, Bao se enfrenta a casos que van desde el asesinato y el robo hasta complejas conspiraciones políticas que involucran a altos dignatarios y familias influyentes.

El guion de Patrick Marty destaca por su capacidad para equilibrar el procedimental policial con la crítica social. Cada volumen presenta un caso autoconclusivo que sirve como ventana a la vida cotidiana de la China medieval. A través de las investigaciones de Bao, el lector descubre las profundas desigualdades del sistema, la opresión de los campesinos a manos de terratenientes despiadados y la fragilidad de la ley frente al nepotismo. La estructura de las historias sigue un ritmo pausado pero implacable, donde la deducción, el interrogatorio y la observación meticulosa son las herramientas principales para desentrañar la verdad.

Sin embargo, el elemento que eleva a *Juez Bao* a la categoría de obra maestra es el apartado gráfico de Chongrui Nie. El artista utiliza una técnica de dibujo en blanco y negro de un detallismo abrumador, que bebe directamente de la tradición del grabado y la pintura clásica china, pero con una narrativa cinematográfica moderna. El uso del claroscuro no es meramente estético; subraya la atmósfera de "cine negro" que impregna la obra. Las texturas de las vestimentas, la arquitectura de las ciudades imperiales, los paisajes brumosos y, sobre todo, la expresividad de los rostros, están ejecutados con una precisión casi fotográfica. Nie logra que el entorno sea un personaje más, transmitiendo tanto la majestuosidad de los palacios como la miseria de los callejones embarrados.

El diseño del propio Juez Bao es icónico: un hombre de piel oscura (símbolo de su origen humilde y su rectitud) con una marca de nacimiento en forma de luna creciente en la frente. Su presencia física impone respeto y temor a partes iguales, proyectando una autoridad que no emana de la fuerza bruta, sino de una superioridad moral absoluta. A diferencia de otros detectives literarios, Bao no busca la gloria personal; su motor es el cumplimiento estricto de la ley, incluso cuando esta le obliga a tomar decisiones dolorosas o enfrentarse a sus superiores.

En conclusión, *Juez Bao* es un cómic imprescindible para los amantes del género negro y la historia. Es una obra que exige una lectura atenta para apreciar la riqueza de sus tramas y la profundidad de su arte. Al prescindir de artificios y florituras innecesarias, Marty y Nie han logrado crear un retrato humano y descarnado de la lucha por la justicia en un mundo donde el poder suele ser sinónimo de impunidad. Es, en definitiva, un puente perfecto entre la sensibilidad narrativa europea y la estética tradicional china, consolidándose como un referente del "manhua" de autor contemporáneo.

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