La obra 'Jon Rohner', creada por el maestro barcelonés Alfonso Font, representa una de las cumbres del cómic de aventuras europeo de finales del siglo XX. Publicada originalmente de forma serializada en revistas como *Cimoc* durante los años 80 y principios de los 90, esta serie es un ejercicio de maestría narrativa y visual que rinde homenaje a la literatura clásica de viajes y a la mística de los mares del sur.
La trama se sitúa cronológicamente a finales del siglo XIX y principios del XX, en un escenario geográfico inabarcable: la Polinesia y la Melanesia. El protagonista, Jon Rohner, es un marinero de origen incierto que recorre el archipiélago a bordo de diversas embarcaciones, principalmente goletas. A diferencia de otros héroes del género, Rohner no es un hombre de acción impulsivo ni un buscador de tesoros motivado por la codicia. Se define más bien como un observador, un hombre que busca la libertad individual y la tranquilidad lejos de las asfixiantes convenciones de la civilización occidental.
Estructuralmente, el cómic se compone de relatos autoconclusivos de diversa extensión. En ellos, Rohner suele actuar como catalizador o testigo de las historias de otros. El personaje llega a una isla, se ve envuelto en un conflicto local o conoce a un individuo con un pasado turbulento, y su intervención —a menudo sutil pero decisiva— ayuda a resolver la situación antes de volver a levar anclas. Esta estructura permite a Font explorar una vasta tipología de personajes: desde buscadores de perlas y comerciantes sin escrúpulos hasta nativos que intentan preservar su modo de vida frente al avance del colonialismo.
Uno de los pilares fundamentales de 'Jon Rohner' es su profunda conexión con la literatura de aventuras. Alfonso Font no oculta sus influencias; al contrario, las integra en el tejido de la obra. Es imposible leer estas páginas sin evocar a autores como Jack London, Joseph Conrad o Herman Melville. De hecho, el propio Robert Louis Stevenson aparece como personaje recurrente en la serie, retratado en su retiro en Samoa (bajo el nombre de Tusitala), estableciendo un diálogo metaficcional entre el cómic y la literatura que dio origen al mito de los mares del sur.
Temáticamente, la obra aborda el choque cultural y la pérdida de la inocencia. Font utiliza el entorno paradisíaco no solo como un decorado exótico, sino como un espacio moral donde se pone a prueba la ética humana. El autor critica de forma implícita el imperialismo y la explotación de los recursos naturales, contraponiendo la sabiduría y sencillez de los pueblos indígenas a la ambición desmedida de los hombres blancos que llegan a las islas huyendo de sus propios fracasos en Europa o América.
En el apartado gráfico, 'Jon Rohner' es un despliegue de virtuosismo técnico. Alfonso Font es reconocido por su capacidad para dibujar la tecnología náutica con una precisión documental asombrosa; sus barcos no son meros bocetos, sino estructuras funcionales que parecen flotar y moverse con el viento. El manejo de la luz es igualmente destacable: el autor logra transmitir el calor sofocante del trópico, la humedad de la selva y la inmensidad del océano mediante un uso magistral del contraste y el rayado. Sus personajes poseen una expresividad humana y realista, alejándose de los cánones idealizados para mostrar rostros curtidos por la sal y el sol.
En resumen, 'Jon Rohner' es un cómic que captura la melancolía del fin de una era. Es la crónica de un mundo que estaba a punto de desaparecer bajo el peso de la modernidad, narrada a través de los ojos de un hombre que prefiere la incertidumbre del horizonte a la seguridad de la tierra firme. Es una lectura esencial para entender la evolución del cómic de autor en España y un referente ineludible para cualquier amante de la narrativa de aventuras pura, despojada de artificios y centrada en la condición humana.