La obra 'Jacques Gallart', creada por el historietista español Joan Boix, representa uno de los hitos más sofisticados del cómic de autor surgido durante el auge de las revistas para adultos en la España de los años 80. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Creepy* de Toutain Editor, esta serie se desmarca de las corrientes convencionales de la época para ofrecer una propuesta que amalgama la aventura clásica, el género negro y un sutil trasfondo fantástico, todo ello bajo una pátina de elegancia europea y rigor histórico.
La narrativa se centra en la figura de Jacques Gallart, un aventurero y trotamundos de origen francés cuya personalidad se aleja del arquetipo del héroe de acción unidimensional. Gallart es un hombre de mundo, culto, observador y dotado de una ambigüedad moral que lo hace fascinante. Se mueve con la misma soltura en los salones de la alta sociedad parisina que en los callejones más peligrosos de ciudades exóticas o en excavaciones arqueológicas remotas. El personaje actúa a menudo como un catalizador de eventos, un testigo que se ve envuelto en tramas complejas donde el misterio no siempre tiene una explicación racional inmediata.
La ambientación es uno de los pilares fundamentales de la obra. Situada cronológicamente en el periodo de entreguerras, principalmente durante las décadas de 1920 y 1930, la serie captura con precisión el espíritu de una época de transición. Boix recrea un mundo que todavía conserva el romanticismo de las grandes exploraciones, pero que ya empieza a sentir las sombras de los conflictos modernos y la decadencia de los viejos imperios. Los escenarios —que van desde el Egipto de los faraones hasta la Europa Central o el sudeste asiático— no son meros decorados, sino elementos narrativos vivos que influyen en el tono de cada relato.
Desde el punto de vista temático, 'Jacques Gallart' explora la intersección entre lo cotidiano y lo insólito. Las historias suelen arrancar con premisas aparentemente mundanas —un encargo de recuperación de un objeto, un viaje de placer o un encuentro fortuito— que derivan hacia situaciones de suspense psicológico o intriga criminal. Joan Boix introduce con maestría elementos del folclore, el esoterismo y el horror gótico, pero siempre manteniendo un pie en el realismo. Esta dualidad permite que el lector experimente una sensación constante de extrañamiento, donde lo sobrenatural acecha en los márgenes de la realidad sin llegar a romper del todo la verosimilitud del relato.
El apartado visual es, sin lugar a dudas, el aspecto más distintivo de la obra. Joan Boix despliega un dominio técnico del blanco y negro que lo sitúa entre los grandes maestros del claroscuro. Su estilo se caracteriza por un dibujo realista, minucioso y extremadamente detallado. El uso de las sombras no solo sirve para dar volumen, sino para construir atmósferas opresivas, melancólicas o inquietantes según lo requiera la trama. La composición de página es clásica pero dinámica, con un diseño de viñetas que guía la mirada del lector con fluidez, destacando especialmente en la representación de la arquitectura y el vestuario de la época, fruto de una documentación exhaustiva.
La estructura de las historias suele ser autoconclusiva, aunque el desarrollo del personaje de Gallart aporta una continuidad subyacente que recompensa al lector habitual. No se trata de un cómic de acción trepidante, sino de una obra de ritmo pausado, donde los silencios, las miradas y la construcción del entorno tienen tanto peso como los diálogos. La narrativa de Boix es literaria en su concepción, tratando al lector como un cómplice inteligente capaz de leer entre líneas y de apreciar los matices de una trama que a menudo prefiere la sugerencia a la explicitud.
En resumen, 'Jacques Gallart' es una pieza imprescindible para entender la madurez del cómic español de finales del siglo XX. Es una obra que reivindica la aventura como un género capaz de albergar reflexiones profundas sobre la condición humana, la ambición y el misterio de lo desconocido. Para el aficionado al noveno arte, representa una lección magistral de narrativa visual y una invitación a viajar por un mundo de sombras y elegancia que parece rescatado de la mejor literatura de folletín y el cine negro clásico.