Publicado por la editorial AfterShock Comics, 'Jackpot!' es una obra que fusiona con maestría el género de los atracos de alta precisión (*heist*) con elementos de la mitología contemporánea y el suspense sobrenatural. Escrito por Ray Fawkes —conocido por su trabajo en títulos como *Justice League Dark* y *Gotham by Midnight*— y con el arte de Marco Failla, este cómic propone una premisa tan ambiciosa como peligrosa: ¿qué sucede cuando los estafadores más brillantes del mundo deciden que el dinero ya no es suficiente y ponen sus ojos en el poder de los dioses?
La narrativa se centra en un grupo de estafadores de élite, liderados por la astuta y pragmática Tam. Este equipo no es el típico grupo de ladrones de bancos; son expertos en la manipulación de la realidad, el engaño psicológico y la infiltración en los estratos más exclusivos de la sociedad. Sin embargo, su última ambición los lleva fuera de los límites de la criminalidad convencional. Han descubierto la existencia del "Jackpot", una suerte de código o frecuencia que permite acceder a las energías primordiales que gobiernan el universo, aquellas que en la antigüedad eran atribuidas a las deidades.
El conflicto central arranca cuando este grupo de inadaptados decide ejecutar el mayor golpe de la historia de la humanidad: robar los secretos de los dioses. En el universo de Fawkes, los dioses no son necesariamente figuras benevolentes que observan desde las nubes, sino entidades que caminan entre nosotros, ocultas tras fachadas de poder mundano, protegiendo celosamente su estatus y su esencia. Al intentar hackear el sistema de la divinidad, Tam y su equipo se convierten automáticamente en los objetivos de fuerzas que no comprenden del todo y que no juegan bajo las reglas humanas.
Uno de los puntos fuertes de 'Jackpot!' es la construcción de su equipo protagonista. Cada miembro aporta una habilidad específica que resulta vital para la supervivencia del grupo. Forrest, por ejemplo, actúa como el ejecutor, aportando la fuerza necesaria cuando la sutileza falla, mientras que otros miembros se encargan de la logística técnica y la distracción. La dinámica entre ellos está marcada por la desconfianza inherente a su profesión; son criminales que saben que, en un mundo de mentiras, la lealtad es la moneda más cara y difícil de conseguir.
A medida que la trama avanza, el cómic explora la idea de que el conocimiento es la verdadera riqueza. El "Jackpot" no es una caja fuerte llena de oro, sino una verdad fundamental que puede reescribir la existencia. Fawkes utiliza esta premisa para cuestionar la ambición humana: ¿cuánto es suficiente para alguien que lo ha tenido todo? La búsqueda del poder absoluto corrompe no solo el entorno, sino la psique de quienes lo persiguen, creando una atmósfera de tensión constante donde el lector nunca está seguro de quién tiene realmente el control de la situación.
Visualmente, Marco Failla logra capturar la dualidad de la serie. Su dibujo equilibra las escenas de diálogos tensos en entornos urbanos y sofisticados con momentos de surrealismo visual cuando los elementos sobrenaturales entran en juego. El diseño de los "dioses" y las manifestaciones del poder del Jackpot huyen de los clichés visuales de la fantasía épica, optando por una estética más limpia, moderna y, en ocasiones, inquietante. El uso del color refuerza esta transición entre lo cotidiano y lo divino, utilizando paletas que subrayan la frialdad de la alta sociedad y el brillo cegador de lo arcano.
'Jackpot!' se aleja de las estructuras tradicionales de los cómics de superhéroes para ofrecer un thriller de ritmo vertiginoso. No hay capas ni identidades secretas por heroísmo; hay agendas ocultas, egos desmedidos y una carrera contra el tiempo. La obra destaca por su guion inteligente, que exige atención del lector para conectar las piezas del rompecabezas que Fawkes va dejando caer en cada número. Es una historia sobre la audacia de desafiar lo imposible y las consecuencias catastróficas de tener éxito en ello. En definitiva, es una exploración sobre el límite entre la genialidad criminal y la arrogancia metafísica, envuelta en una estética de cine negro moderno.