Invierno 1709

Invierno 1709 (originalmente *Hiver 1709*), escrita por Philippe Pelaez e ilustrada por Philippe Briones, es una obra de ficción histórica que se encuadra dentro de la tradición más cruda y realista del cómic europeo contemporáneo. Publicada originalmente en dos tomos por Glénat y recopilada en España por Ponent Mon, la obra nos traslada a uno de los periodos más oscuros y climáticamente devastadores de la historia de Francia: el Gran Invierno de 1709, un fenómeno meteorológico extremo que congeló Europa y puso de rodillas al reino de Luis XIV.

La premisa se sitúa en el ocaso del reinado del Rey Sol. Francia no solo está agotada por la interminable Guerra de Sucesión Española, sino que se enfrenta a un enemigo invisible y mucho más letal: un frío polar sin precedentes. Las crónicas de la época, en las que se apoya el guion de Pelaez, hablan de pájaros que caían congelados en pleno vuelo y de vino que se solidificaba en las copas de Versalles. En este escenario de desolación, el hambre se convierte en el motor de la desesperación humana, y el trigo pasa a ser un bien más valioso que el oro o los diamantes.

El protagonista de la historia es Loys, un antiguo soldado, un hombre curtido en mil batallas y de moral ambivalente que sobrevive como mercenario. Su misión es aparentemente sencilla pero suicida en la práctica: debe escoltar un cargamento de grano desde las provincias hasta París para alimentar a una corte que teme más a las revueltas populares que a la hambruna misma. En su viaje, Loys no estará solo; lo acompaña una joven misteriosa y de fuerte carácter que parece esconder sus propios motivos para emprender tan peligroso trayecto.

Lo que define a *Invierno 1709* no es solo su rigor histórico, sino su atmósfera asfixiante. El cómic funciona como una *road movie* gélida donde el peligro no proviene únicamente de la naturaleza inclemente, sino de la degradación moral de los hombres. A lo largo del camino, los protagonistas deberán enfrentarse a bandas de desertores, campesinos caníbales por necesidad y funcionarios corruptos que ven en la tragedia una oportunidad de lucro. Pelaez utiliza este viaje para realizar una radiografía social de la época, contrastando la miseria absoluta del pueblo llano con la opulencia decadente y desconectada de la aristocracia.

En el apartado visual, Philippe Briones realiza un trabajo excepcional que se aleja de su faceta más conocida en el cómic de superhéroes estadounidense para abrazar un realismo sucio y detallado. Su dibujo logra que el lector sienta el frío a través de las páginas. La paleta de colores, dominada por blancos gélidos, grises plomizos y azules profundos, solo se ve interrumpida por el rojo de la sangre o el naranja mortecino de las hogueras, creando un contraste visual que refuerza la violencia de la trama. El diseño de personajes es sólido, con rostros marcados por las cicatrices y el cansancio, huyendo de cualquier idealización heroica.

Narrativamente, la obra destaca por su ritmo cinematográfico. El guion de Pelaez es directo, con diálogos afilados y una estructura que mantiene la tensión constante. No hay espacio para florituras innecesarias; cada viñeta contribuye a la sensación de urgencia y supervivencia. La relación entre los protagonistas evoluciona de forma orgánica, cimentada en la desconfianza mutua y la necesidad de sobrevivir a un entorno que intenta matarlos a cada paso.

*Invierno 1709* es, en definitiva, un fresco histórico implacable. Es una historia sobre la resistencia humana en condiciones límite y una crítica feroz a las estructuras de poder que, incluso ante la aniquilación inminente de su población, priorizan la política y el estatus sobre la vida. Para el lector de cómics, representa una pieza imprescindible del género histórico que combina con maestría el rigor documental con el pulso de un thriller de supervivencia, recordándonos que, a veces, la realidad histórica puede ser más aterradora que cualquier ficción.

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