Infinitum 2000 representa uno de los hitos más significativos en la transición de la historieta mexicana hacia la modernidad editorial de finales del siglo XX y principios del XXI. Publicada por Editorial Vid y producida íntegramente por el equipo de ¡Ka-Boom! Estudio, bajo la dirección creativa y editorial de Oscar González Loyo, esta serie de 32 números se consolidó como una plataforma de antología que buscaba elevar los estándares de producción, narrativa y arte en el mercado nacional, compitiendo visualmente con las grandes editoriales estadounidenses de la época.
La estructura de Infinitum 2000 (01-32) no se limita a una sola línea argumental, sino que funciona como un contenedor de diversas historias serializadas que exploran géneros que van desde la ciencia ficción dura y la fantasía épica hasta la aventura clásica y el misticismo. El objetivo primordial de la colección fue demostrar que el talento mexicano podía generar universos complejos y cohesivos, alejados de los formatos populares de bajo costo que habían dominado las décadas anteriores.
Uno de los pilares fundamentales de la publicación es la serie "El Arca". Esta historia se sitúa en un futuro distópico donde la humanidad se ve obligada a abandonar una Tierra agonizante. La narrativa se centra en la logística, los conflictos éticos y los peligros tecnológicos de una migración masiva a través del cosmos. A través de sus páginas, el lector experimenta la claustrofobia de las naves espaciales y la incertidumbre de encontrar un nuevo hogar, todo bajo un diseño de producción que destaca por su detallismo en maquinaria y entornos futuristas.
De manera paralela, la antología presentó "Tierra a la Vista", una propuesta que vira hacia la aventura y la exploración. Aquí, el tono cambia hacia uno más dinámico, centrado en el descubrimiento y la interacción con entornos desconocidos. Esta dualidad entre la supervivencia espacial y la exploración terrestre permitió que la revista mantuviera un ritmo variado, capturando a diferentes perfiles de lectores dentro del mismo ejemplar.
Otra pieza clave dentro de estos 32 números es "Crónicas de la Atlántida". En esta sección, el equipo creativo se sumerge en la mitología y la fantasía, explorando los orígenes de civilizaciones perdidas y el uso de energías ancestrales. La narrativa se apoya fuertemente en la construcción de un "lore" profundo, estableciendo conexiones entre el pasado mítico y el destino de la humanidad, un tema recurrente en la obra de González Loyo.
Desde el punto de vista técnico, Infinitum 2000 fue revolucionaria para su contexto. Fue de las primeras publicaciones en México en utilizar procesos digitales de color y rotulación de manera sistemática y profesional, sobre un papel de alta calidad (couché) que permitía apreciar la profundidad de las tintas. El estilo artístico es una amalgama de influencias: se percibe la dinámica del cómic de superhéroes de los años 90, la limpieza de línea del manga y una estructura de página europea, pero con una identidad propia que el estudio denominó como el "estilo Ka-Boom".
A lo largo de sus 32 números, la serie también funcionó como un laboratorio de personajes. No se limitó a contar historias cerradas, sino que intentó crear un ecosistema donde los protagonistas de diferentes relatos pudieran, eventualmente, compartir un mismo trasfondo cosmogónico. La consistencia en el guion es notable, manteniendo un tono serio y aspiracional que trataba al lector con madurez, evitando los tropos simplistas.
En resumen, Infinitum 2000 01-32 es una obra esencial para entender el intento de profesionalización del cómic de autor en México. Es una saga de exploración humana, tanto en el espacio exterior como en las raíces de su propia mitología, presentada con un despliegue visual que, incluso décadas después, conserva su fuerza. Para el coleccionista y el estudioso del medio, estos 32 ejemplares representan el testamento de una era donde la ambición creativa buscó romper las fronteras geográficas y editoriales a través de la narrativa gráfica de género.