I

Publicado originalmente en 1980, 'I' (o *'Io'*, en su edición original italiana) no es solo un cómic, sino un testamento gráfico y emocional de uno de los mayores genios que ha dado el noveno arte europeo: Andrea Pazienza. En esta obra, el autor se despoja de cualquier máscara para ofrecer un autorretrato que es, al mismo tiempo, una crónica generacional y un descenso a los infiernos de la psique humana. Como experto en la materia, es imperativo abordar esta obra desde su relevancia estructural y su honestidad brutal, elementos que la sitúan en la cúspide de la narrativa de autor.

La premisa de 'I' es engañosamente simple: es la vida de Andrea Pazienza contada por él mismo. Sin embargo, no estamos ante una biografía lineal o complaciente. El cómic se sitúa en la Bolonia de finales de los años 70 y principios de los 80, un escenario convulso marcado por los movimientos estudiantiles, la represión política y, sobre todo, la irrupción devastadora de la heroína en la juventud italiana. Pazienza, que en aquel momento ya era una figura de culto gracias a personajes como Pentothal, utiliza estas páginas para explorar su propia identidad, sus contradicciones y su relación con el éxito y la autodestrucción.

Narrativamente, 'I' rompe con las convenciones del cómic tradicional. No hay una estructura de tres actos clara, sino que la obra fluye como un monólogo interior visual. El autor se dirige al lector con una cercanía casi incómoda, rompiendo la cuarta pared para reflexionar sobre el acto mismo de dibujar y la carga que supone ser considerado el "portavoz" de una generación perdida. La trama se fragmenta en anécdotas, reflexiones filosóficas y momentos de una cotidianidad desgarradora, donde la búsqueda de la belleza convive con la fealdad de la adicción y el vacío existencial.

El apartado gráfico es, sencillamente, magistral. Pazienza demuestra por qué es considerado un virtuoso del dibujo. Su trazo es camaleónico: puede pasar de un realismo detallado y académico a una caricatura grotesca y expresionista en una sola viñeta. Esta versatilidad no es un mero alarde técnico, sino una herramienta narrativa para expresar el estado emocional del protagonista. Cuando el autor se siente lúcido, la línea es limpia y segura; cuando la angustia o las sustancias toman el control, el dibujo se vuelve sucio, caótico y visceral. El uso del blanco y negro en 'I' es fundamental, creando contrastes que acentúan la soledad del personaje frente a la página en blanco.

Uno de los pilares de la obra es el tratamiento de la vulnerabilidad. Pazienza no intenta quedar bien ante el lector. Se muestra egoísta, brillante, patético y genial a partes iguales. 'I' explora la presión del artista frente a la industria y el público, pero también la lucha interna de un hombre que se sabe dotado de un talento extraordinario mientras su vida personal se desmorona. La obra funciona como un espejo de la Italia de los "Años de Plomo", capturando el desencanto de una juventud que pasó de la utopía política al cinismo y la alienación.

Sin caer en el *spoiler*, se puede afirmar que 'I' es el preludio necesario para entender la evolución posterior del autor hacia obras más oscuras como *'Pompeo'*. Es un cómic que exige una lectura activa y empática, ya que no ofrece respuestas fáciles ni finales redentores. Es una exploración sobre qué significa ser un individuo en un mundo que parece desintegrarse.

En resumen, 'I' de Andrea Pazienza es una pieza fundamental para cualquier estudioso del cómic. Es la elevación de la autoficción a niveles de arte mayor, donde el dibujo deja de ser una ilustración de la palabra para convertirse en el lenguaje mismo del alma. Una obra imprescindible que, décadas después de su publicación, sigue conservando una fuerza, una vigencia y una capacidad de impacto que muy pocos autores han logrado igualar en la historia del medio. Es, en definitiva, el retrato de un hombre que se atrevió a mirarse al espejo y tuvo el valor de dibujar todo lo que vio, sin filtros ni concesiones.

Deja un comentario