En el vasto panorama del noveno arte contemporáneo hecho en España, pocas obras han logrado capturar la fuerza visceral del drama humano y la plasticidad del deporte como lo hace 'Huracán', la aclamada novela gráfica creada por el guionista Sergio Hernández y el dibujante Toni Caballero. Publicada bajo el sello de Planeta Cómic, esta obra no es simplemente un relato sobre el cuadrilátero; es una exploración profunda sobre el duelo, la identidad y la redención, envuelta en una estética que bebe tanto del manga *seinen* más refinado como del realismo cinematográfico.
La historia nos sitúa en un pueblo costero del Levante español, un escenario donde la brisa marina y el olor a salitre contrastan con la atmósfera asfixiante de los recuerdos. El protagonista es Daniel, un joven cuya vida quedó fracturada años atrás por una tragedia familiar que aún proyecta una sombra alargada sobre su presente. Daniel vive a la sombra de un mito: su hermano mayor, una leyenda local del boxeo apodado "Huracán", cuya carrera y vida se truncaron de forma abrupta, dejando tras de sí un vacío imposible de llenar y una serie de preguntas sin respuesta.
La sinopsis nos presenta a un Daniel que ha intentado huir de su pasado, pero que se ve empujado de nuevo al gimnasio de boxeo que una vez fue el epicentro de su mundo. No regresa por ambición de gloria ni por amor al deporte en un sentido purista, sino como una forma de terapia violenta y necesaria. El boxeo en 'Huracán' no se retrata como un espectáculo de luces y dinero, sino como el "noble arte" en su estado más crudo: un refugio para los perdidos, un lugar donde el dolor físico es preferible al dolor emocional y donde cada golpe lanzado es una palabra que no se supo decir a tiempo.
A medida que Daniel se enfunda los guantes y comienza a entrenar, la narrativa nos sumerge en una estructura de tiempos cruzados. El lector acompaña al protagonista en su duro camino de ascenso en el ring, mientras que, de forma paralela, se van desgranando los fragmentos de la infancia y juventud de los dos hermanos. Es aquí donde la obra brilla con especial intensidad, mostrando la complejidad de los vínculos fraternales y cómo la admiración puede convertirse en una carga insoportable cuando el referente desaparece.
El entorno social también juega un papel crucial. El gimnasio, regentado por figuras que parecen sacadas de una película de cine negro clásico pero con un corazón profundamente mediterráneo, se convierte en un personaje más. Los secundarios que rodean a Daniel —entrenadores curtidos, viejas glorias y jóvenes promesas— aportan una textura de realismo sucio que ancla la historia en la tierra.
Visualmente, el trabajo de Toni Caballero es, sencillamente, magistral. Utilizando una paleta de blancos, negros y grises cargada de matices, Caballero logra que el lector sienta el sudor, el impacto de los puños y la soledad del corredor de fondo. Su estilo, influenciado por grandes maestros del manga pero con una narrativa visual muy europea, utiliza el encuadre para transmitir la claustrofobia emocional de Daniel y la explosividad de los combates. Las secuencias de boxeo son coreografías dinámicas que no buscan la espectacularidad vacía, sino la expresión del estado interno de los púgiles.
'Huracán' es, en definitiva, una obra sobre la superación de los traumas heredados. Es la crónica de un hombre que debe aprender que, para avanzar, a veces hay que bajar la guardia y enfrentarse al rival más difícil de todos: uno mismo. Sin caer en los clichés habituales del género deportivo, Hernández y Caballero construyen un relato íntimo y universal sobre la necesidad de perdonar y perdonarse, demostrando que, aunque la tormenta sea devastadora, siempre queda algo en pie cuando el viento deja de soplar. Una lectura imprescindible para quienes buscan en el cómic una experiencia que golpee directamente al corazón.