Hotwire: Requiem por los Muertos es una obra que se sitúa en la intersección exacta entre el género ciberpunk, el horror sobrenatural y el procedimiento policial más crudo. Basada en un concepto original de Warren Ellis, pero escrita e ilustrada íntegramente por el visionario Steve Pugh, esta miniserie de cuatro números (recopilada habitualmente como novela gráfica) redefine el mito de los fantasmas bajo una lente científica y distópica, alejándose de los tropos góticos tradicionales para abrazar una estética industrial y tecnológica.
La historia nos traslada a un Londres de un futuro cercano, una metrópolis asfixiante, superpoblada y tecnológicamente avanzada donde la muerte ya no es el final absoluto. En este universo, los fantasmas son una realidad científica aceptada, conocidos coloquialmente como "luces azules". No se trata de entidades espirituales en el sentido religioso, sino de residuos electromagnéticos, ecos de conciencia que quedan atrapados en el tejido de la realidad tras el fallecimiento. La mayoría de estas luces son inofensivas, meras repeticiones de los últimos momentos de una vida, pero en ocasiones se vuelven violentas, coherentes y extremadamente peligrosas.
La protagonista absoluta es Alice Hotwire, una "Detective Exorcista" que trabaja para la policía metropolitana. Alice es un personaje fascinante y complejo: una paria dentro de su propio departamento, odiada por sus compañeros debido a su intelecto abrasivo, su cinismo y su capacidad para ver lo que otros ignoran. Mientras que el resto de la fuerza policial prefiere ignorar el problema de las luces azules o tratarlo con una fuerza bruta ineficaz, Alice utiliza una combinación de tecnología experimental, física cuántica y una intuición casi sobrenatural para "neutralizar" a los difuntos que se niegan a descansar.
La trama de *Requiem por los Muertos* se dispara cuando la ciudad sufre una oleada de ataques espectrales sin precedentes. Lo que comienza como incidentes aislados pronto se convierte en una crisis a gran escala: los muertos están regresando con una agresividad y una inteligencia nunca antes vistas. Los protocolos estándar fallan y la ciudad se sumerge en el caos. Alice se ve obligada a investigar el origen de este fenómeno, descubriendo que hay algo mucho más oscuro y deliberado detrás de esta "insurrección" de los muertos. La investigación la llevará a enfrentarse no solo a las entidades que acechan en las sombras de los rascacielos, sino también a la corrupción institucional y a los secretos enterrados en el pasado de la propia ciudad.
Uno de los pilares fundamentales de este cómic es el apartado visual de Steve Pugh. Su estilo es denso, hiperdetallado y utiliza una paleta de colores eléctricos que refuerza la naturaleza energética de los antagonistas. Pugh logra que los fantasmas se sientan como anomalías digitales, fallos en la realidad que resultan visualmente aterradores. El diseño de producción de este Londres futurista es impecable, mezclando la suciedad de los callejones con la frialdad de la alta tecnología, creando una atmósfera opresiva que es vital para la narrativa.
A nivel temático, *Hotwire* explora la relación de la humanidad con la pérdida y la memoria. Al tratar a los fantasmas como energía residual, la obra plantea preguntas sobre qué es lo que realmente nos hace humanos y qué queda de nosotros cuando el cuerpo falla. No es solo un cómic de acción o de sustos; es una reflexión sobre una sociedad que ha avanzado tanto tecnológicamente que ha perdido la capacidad de procesar el duelo, convirtiendo a sus muertos en un problema de gestión de residuos urbanos.
En resumen, *Hotwire: Requiem por los Muertos* es una pieza esencial para los amantes del cómic que buscan algo que rompa los moldes establecidos. Es una obra que equilibra perfectamente el ritmo de un thriller policial con la imaginación desbordante de la ciencia ficción especulativa. La combinación del ingenio mordaz de los diálogos y la potencia visual de sus páginas convierte a Alice Hotwire en una de las heroínas más memorables y subestimadas del cómic contemporáneo, moviéndose en un mundo donde los vivos son tan peligrosos como los muertos que intentan contener.