*Horus*, la obra magna de la autora de origen taiwanés y nacionalidad francesa Johanna Schipper, se erige como una de las piezas más singulares y evocadoras del catálogo de la *bande dessinée* contemporánea. Publicada originalmente en Francia por Delcourt y traída al mercado hispanohablante por Ponent Mon, esta novela gráfica huye de los tropos convencionales de la fantasía épica para adentrarse en un terreno donde el misticismo, la ecología y la psicología humana se entrelazan de forma indisoluble.
La trama nos sitúa en un mundo de inspiración vagamente egipcia y atemporal, regido por una premisa metafísica fundamental: la existencia del "Ka". En este universo, cada ser humano nace vinculado a un animal que actúa como su doble espiritual, su protector y su conciencia. No se trata de mascotas ni de simples acompañantes; es una simbiosis absoluta donde el destino de uno está ligado irremediablemente al del otro. La protagonista es Nanshe, una joven de linaje noble, hija de un alto dignatario, cuyo Ka es un halcón llamado Horus.
El conflicto motor de la obra se desencadena cuando una extraña y silenciosa enfermedad comienza a asolar el reino. No es una peste convencional, sino una dolencia que afecta directamente al vínculo entre los hombres y sus animales. El padre de Nanshe cae víctima de este mal, sumiéndose en un letargo que amenaza con desestabilizar el orden social y político. Ante la inoperancia de los métodos tradicionales y la creciente tensión en la corte, Nanshe decide emprender un viaje iniciático hacia las tierras lejanas en busca de una cura, o al menos, de una explicación al desequilibrio que parece estar devorando el mundo.
A nivel narrativo, Schipper propone un ritmo pausado, casi contemplativo, que permite al lector absorber la complejidad de su *world-building* sin necesidad de extensos textos explicativos. La relación entre Nanshe y Horus es el núcleo emocional del relato. A través de sus interacciones, la autora explora temas como la transición a la edad adulta, la responsabilidad que conlleva el poder y la desconexión del ser humano con la naturaleza. El viaje de Nanshe no es solo geográfico, sino interior; es una búsqueda de identidad en un entorno donde las estructuras sociales son tan rígidas como las pirámides que decoran el paisaje.
Visualmente, *Horus* es una lección de elegancia y síntesis. Schipper utiliza un trazo limpio, heredero de la línea clara pero imbuido de una sensibilidad moderna y poética. El diseño de personajes es sobrio, permitiendo que la expresividad recaiga en la mirada y en la interacción física con los animales. El uso del color merece una mención aparte: la paleta evoluciona con el estado anímico de la protagonista y la atmósfera de los lugares que visita, pasando de los tonos cálidos y ocres de la ciudad a los azules y verdes profundos de los territorios inexplorados. La composición de página es fluida, utilizando el espacio en blanco para generar silencios narrativos que refuerzan el tono onírico de la historia.
El cómic evita caer en el maniqueísmo. No hay villanos de opereta, sino personajes movidos por el miedo, la tradición o la ambición, todos ellos atrapados en un sistema que empieza a mostrar sus grietas. La obra plantea preguntas incómodas sobre la domesticación y la libertad: ¿es el Ka un compañero o un prisionero del alma humana? Esta ambigüedad dota a la historia de una capa de lectura adulta que trasciende la premisa de aventuras.
En conclusión, *Horus* es una obra imprescindible para quienes buscan un cómic que desafíe las convenciones del género fantástico. Johanna Schipper logra construir un mito moderno que se siente antiguo y universal a la vez. Es una historia sobre la lealtad, el sacrificio y la necesidad de restaurar la armonía entre lo que somos y el mundo que habitamos, narrada con una maestría visual que confirma a su autora como una de las voces más personales de la narrativa gráfica europea de las últimas décadas. Una lectura que, lejos de ofrecer respuestas fáciles, invita a la reflexión mucho después de haber cerrado sus páginas.