Hit – 1957

Hit – 1957 es la continuación directa de la aclamada miniserie *Hit – 1955*, consolidándose como una de las obras más representativas del género *neo-noir* en el cómic contemporáneo. Escrita por Bryce Carlson e ilustrada por Vanesa R. Del Rey para la editorial BOOM! Studios, esta obra profundiza en las sombras de una ciudad de Los Ángeles que, bajo el brillo de la era del jazz y el auge de Hollywood, oculta una maquinaria de corrupción y violencia sistémica.

La historia se sitúa dos años después de los eventos de la primera entrega. El protagonista, el detective Harvey Slater, sigue siendo el eje central de una narrativa que explora la ambigüedad moral de aquellos encargados de hacer cumplir la ley. Slater no es un policía convencional; forma parte de un grupo clandestino dentro del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) cuya función es ejecutar a criminales que el sistema judicial, por burocracia o corrupción, no puede tocar. Estos "escuadrones de la muerte" operan en un vacío legal, convirtiendo a los agentes en jueces, jurados y verdugos.

En 1957, el panorama ha cambiado. Slater intenta encontrar un equilibrio entre su deber profesional y su turbulenta vida personal, pero el pasado se niega a permanecer enterrado. El regreso de Bonnie Brae, la mujer que marcó su destino en 1955, actúa como el catalizador de una nueva espiral de caos. Bonnie no es la típica *femme fatale* del género; es un personaje con agencia propia cuyas motivaciones son tan complejas y oscuras como las del propio Slater. Su reaparición arrastra al detective de vuelta a un submundo de casinos clandestinos, tráfico de heroína y traiciones internas dentro del cuerpo policial.

El guion de Bryce Carlson destaca por su precisión quirúrgica en los diálogos. Utiliza un lenguaje seco, directo y cargado de cinismo, heredero de los grandes maestros de la novela negra como Raymond Chandler o James Ellroy. Carlson no pierde el tiempo en florituras; cada escena está diseñada para aumentar la tensión y mostrar el desgaste psicológico de unos personajes que saben que no hay finales felices en su línea de trabajo. La trama se ramifica para mostrar cómo el crimen organizado está mutando, alejándose de las viejas estructuras mafiosas para integrarse en las instituciones de la ciudad.

Visualmente, *Hit – 1957* es una obra maestra de la atmósfera gracias al arte de Vanesa R. Del Rey. Su estilo, caracterizado por un trazo sucio, expresivo y un uso magistral del claroscuro, es el complemento perfecto para el tono de la historia. Del Rey huye de la limpieza estética para ofrecer viñetas que parecen manchadas de nicotina y pólvora. Las sombras no solo ocultan rostros, sino que simbolizan la oscuridad ética en la que se mueven los protagonistas. El diseño de personajes y la ambientación histórica están cuidados al detalle, logrando que el lector sienta el calor asfixiante de las noches de California y el humo denso de los despachos policiales.

El cómic también aborda temas sociopolíticos de la época, como el racismo institucionalizado y la paranoia anticomunista, aunque siempre a través del prisma del género criminal. La narrativa se centra en la pérdida de la inocencia de una nación que, tras la Segunda Guerra Mundial, descubre que sus héroes domésticos son tan brutales como los enemigos que combatieron en el frente.

En resumen, *Hit – 1957* es un ejercicio de estilo impecable que respeta los tropos del *hardboiled* mientras los actualiza para una audiencia moderna. Es una historia sobre la obsesión, el costo de la justicia extrajudicial y la impos

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