Highlander

La traslación del universo de *Highlander* (Los Inmortales) al noveno arte ha encontrado su exponente más sólido y ambicioso en las publicaciones de Dynamite Entertainment, especialmente en la serie iniciada en 2006. Este cómic no se limita a ser un producto derivado, sino que actúa como una pieza de ingeniería narrativa diseñada para expandir, profundizar y conectar las lagunas cronológicas dejadas por la película original de 1986 y sus secuelas. Bajo la pluma de guionistas como Brandon Jerwa y Michael Avon Oeming, la obra se establece como un pilar fundamental para entender la psicología de Connor MacLeod y la naturaleza del "Juego".

La premisa central del cómic respeta el canon fundacional: existen seres humanos que, tras sufrir una muerte violenta, regresan a la vida descubriendo que son inmortales. Estos individuos están destinados a combatir entre sí a través de los siglos, decapitando a sus semejantes para absorber su esencia y poder en un proceso conocido como "el *Quickening*". El objetivo final es ser el último superviviente para obtener "el Premio", un conocimiento y poder absoluto sobre el destino de la humanidad. Bajo el lema "Solo puede quedar uno", la narrativa del cómic se despliega en una estructura no lineal, saltando constantemente entre el presente y diversos periodos históricos.

El arco argumental principal de la serie de Dynamite se sitúa cronológicamente poco antes y después de los eventos de la primera película, pero utiliza los *flashbacks* para enriquecer el trasfondo. La historia sigue a Connor MacLeod en una búsqueda que trasciende la mera supervivencia. A diferencia del formato cinematográfico, el cómic permite explorar con mayor detenimiento las décadas de formación de Connor, mostrando su evolución de un guerrero escocés confundido a un estratega cansado del mundo. Uno de los puntos fuertes de la trama es la exploración de las repercusiones del encuentro de Connor con el Kurgan, no solo como un duelo físico, sino como un choque de legados que afecta a otros inmortales y a los Vigilantes (*Watchers*), la sociedad secreta encargada de observar y registrar la historia de estos seres sin intervenir.

El conflicto motor de la serie inicial gira en torno a un grupo de seguidores del Kurgan y la búsqueda de un arma o conocimiento que podría alterar las reglas del Juego. A través de escenarios que van desde la Rusia de la Guerra Fría hasta la Escocia medieval y el Nueva York de los años 80, el cómic disecciona la carga emocional de la inmortalidad. Se pone especial énfasis en la soledad del protagonista y en cómo las relaciones con los mortales son, a la vez, su mayor ancla de humanidad y su fuente de dolor más constante.

Narrativamente, el cómic aprovecha el lenguaje visual para representar el *Quickening* de una manera que el cine de la época no podía alcanzar. Las viñetas capturan la transferencia de energía no solo como un espectáculo de luces, sino como una descarga de recuerdos y traumas que el vencedor debe asimilar. El dibujo, a menudo oscuro y con un entintado denso, refuerza la atmósfera de cine negro y fantasía urbana que caracteriza a la franquicia. Los artistas logran diferenciar claramente las épocas históricas mediante cambios en la paleta de colores y el estilo arquitectónico, lo que facilita al lector seguir la compleja línea temporal.

Además de Connor, el cómic introduce y desarrolla a otros inmortales que aportan matices éticos al Juego. No todos son guerreros honorables ni villanos psicópatas; muchos son supervivientes que intentan encontrar un propósito en una existencia que les obliga a la paranoia constante. La obra también profundiza en la mitología de los Vigilantes, revelando las tensiones internas de una organización que lucha por mantener su neutralidad mientras presencia el fin de civilizaciones enteras a manos de los inmortales.

En resumen, el cómic de *Highlander* es una exploración densa y respetuosa de un mito contemporáneo. Evita las simplificaciones y se centra en la construcción de un mundo donde la historia de la humanidad es el tablero de ajedrez de unos pocos elegidos. Es una lectura indispensable para quienes buscan comprender la magnitud del sacrificio que implica la inmortalidad y la complejidad de un destino donde la victoria final significa la pérdida de todos los iguales. Sin recurrir a artificios innecesarios, la obra consolida la figura de MacLeod como un héroe trágico atrapado en un ciclo eterno de acero y relámpagos.

Deja un comentario