La obra "Héroe al cuadrado Vol. 2" (Hero Squared), creada por el legendario equipo creativo compuesto por Keith Giffen y J.M. DeMatteis, representa una de las deconstrucciones más lúcidas y mordaces del género superheroico publicadas bajo el sello de BOOM! Studios. Tras los eventos presentados en la miniserie original y el especial "Love and Death", este segundo volumen profundiza en la premisa existencialista y satírica que define a la serie: ¿qué sucede cuando un superhéroe arquetípico y perfecto se ve obligado a convivir con su versión alternativa de nuestro mundo, un hombre cínico, perezoso y carente de ambición?
La narrativa se centra en la dinámica entre Milo J. Marsh, un tipo común con una vida estancada, y el Capitán Valor, el héroe más grande de una Tierra paralela que fue completamente destruida por una entidad conocida como el Nexo. En este segundo volumen, la convivencia forzada entre ambos deja de ser una novedad para convertirse en una fuente constante de fricción psicológica y doméstica. El Capitán Valor, despojado de su mundo y de su propósito, intenta mantener su nobleza y su código moral en una realidad que le resulta mundana y decepcionante, mientras que Milo se ve obligado a enfrentarse al espejo de lo que podría haber sido si hubiera tenido el impulso de actuar.
Uno de los ejes centrales de este volumen es la evolución de la relación de Milo con su novia, Steph. La presencia del Capitán Valor complica este vínculo de manera exponencial, ya que el héroe también estuvo enamorado de la versión de Steph en su propia dimensión. Este triángulo amoroso metafísico añade una capa de drama adulto que separa a "Héroe al cuadrado" de las parodias superficiales. La obra no se limita a burlarse de los tropos del cómic deudores de la Edad de Plata, sino que utiliza esos mismos tropos para explorar la pérdida, el duelo y la insatisfacción vital.
En el apartado de los antagonistas, el volumen introduce o expande la amenaza de Caliginous, la némesis del Capitán Valor, quien también ha logrado cruzar a nuestra realidad. Sin embargo, fiel al estilo de Giffen y DeMatteis, el villano no es simplemente una fuerza de destrucción, sino un personaje complejo que refleja las mismas crisis de identidad que los protagonistas. La interacción entre estos personajes está marcada por el diálogo rápido, ingenioso y cargado de sarcasmo que caracteriza a los autores desde su etapa en la *Justice League International*.
El tono de este segundo volumen mantiene un equilibrio precario pero efectivo entre la comedia de situación y la tragedia existencial. Mientras que el Capitán Valor representa el idealismo absoluto —a menudo rayando en la ingenuidad—, Milo encarna el nihilismo moderno. El conflicto no surge de batallas épicas en el cielo, sino de las discusiones en el sofá sobre la responsabilidad, el destino y la mediocridad. La obra cuestiona constantemente si el heroísmo es una cualidad intrínseca del alma o simplemente el resultado de las circunstancias ambientales.
Visualmente, el cómic se apoya en una narrativa clara que prioriza la expresividad facial y el ritmo de la comedia, elementos esenciales para transmitir el subtexto emocional de los guiones de DeMatteis. La acción, aunque presente, se siente secundaria frente al desarrollo de personajes y la exploración de este "multiverso doméstico".
En conclusión, "Héroe al cuadrado Vol. 2" es una lectura esencial para quienes buscan una visión madura y desencantada del mito del superhéroe. No es solo una historia sobre dobles dimensionales; es un examen sobre la identidad y la decepción de encontrarse con uno mismo. Giffen y DeMatteis logran que el lector se pregunte si preferiría ser el héroe que lo perdió todo o el hombre común que nunca intentó tener nada, todo ello envuelto en una narrativa ágil que redefine lo que significa llevar una capa en el mundo real.