Hércules: Wrath of the Heavens (o *Hercule* en su edición original francesa) es una de las reinterpretaciones más audaces y visualmente impactantes del mito griego que se han publicado en la última década. Escrita por el veterano guionista Jean-David Morvan e ilustrada con un estilo hiperdetallista por Looky (con la colaboración de Olivier Thill), esta obra no es una simple traslación de la leyenda a un entorno futurista, sino una reconstrucción total del mito bajo los códigos de la ciencia ficción más cruda y el *space opera* de corte épico.
La premisa nos sitúa en un universo vasto y hostil, donde los dioses del Olimpo no son deidades místicas que habitan en una montaña, sino una raza de seres tecnológicamente superiores, casi inmortales, que gobiernan galaxias enteras con mano de hierro. En este contexto, Hércules no es el semidiós de túnica y maza, sino un guerrero de élite, un agente biológicamente aumentado cuya fuerza y resistencia desafían las leyes de la física. Sin embargo, a pesar de su poder, Hércules es un hombre roto, atormentado por un pasado sangriento y una culpa que ninguna tecnología puede borrar.
La narrativa se estructura en torno a la redención. Tras un evento traumático —fiel a la tragedia clásica pero adaptado a una escala de horror galáctico—, Hércules se ve obligado a ponerse al servicio del rey Euristeo. En esta versión, Euristeo es un monarca espacial cínico y manipulador que reside en una metrópolis orbital. Para purgar sus pecados, el protagonista debe llevar a cabo los legendarios "Doce Trabajos", que aquí se presentan como misiones suicidas en los confines del universo conocido.
Lo que hace que esta obra destaque es la ingeniosa manera en que Morvan traduce los elementos mitológicos al lenguaje de la ciencia ficción. El León de Nemea no es una bestia de piel impenetrable en una cueva, sino un sistema de defensa biotecnológico o una criatura alienígena de diseño letal. La Hidra de Lerna se convierte en una amenaza viral o una entidad orgánica múltiple que desafía la lógica militar. Cada "trabajo" es una oportunidad para explorar un nuevo mundo, una nueva tecnología o una nueva faceta de la corrupción que impera en este imperio galáctico.
El apartado visual de Looky es, sin duda, el pilar central de la experiencia. Su dibujo se aleja del estilo tradicional del cómic europeo para abrazar una estética que recuerda al diseño de producción de las grandes superproducciones de Hollywood o a los videojuegos de última generación. El nivel de detalle en las armaduras, las naves espaciales y los paisajes alienígenas es abrumador. La escala de las batallas transmite una sensación de magnitud real, subrayando la insignificancia de los humanos frente al poder de los "dioses" y la brutalidad de los enfrentamientos de Hércules.
La traducción de Floyd Wayne y W D permite al lector hispanohablante acceder a una narrativa que mantiene el tono solemne y trágico de la obra original. El guion no escatima en violencia ni en reflexiones existencialistas sobre el destino y el libre albedrío. Hércules es presentado como un peón en un tablero de ajedrez cósmico, donde Hera, la reina de los dioses, actúa como una inteligencia superior o una entidad política cuya sombra se extiende sobre cada una de las penurias del héroe.
En resumen, *Hércules: Wrath of the Heavens* es una obra imprescindible para quienes buscan una visión madura y diferente de la mitología. Es un cómic que trata sobre la deshumanización, el peso de la herencia y la lucha de un individuo contra sistemas de poder inalcanzables. No es solo una historia de acción espacial; es una tragedia griega vestida de cromo y neón, donde el rugido del héroe resuena en el vacío del espacio, recordándonos que, sin importar la tecnología, los demonios del hombre siguen siendo los mismos. Una pieza de coleccionista que redefine lo que significa ser un héroe en un universo que ha olvidado la piedad.