Henga y Hor – J. Zanotto, D. Navarro, R. Schnell

Henga y Hor: La epopeya de la supervivencia y el misterio ancestral

*Henga y Hor* representa uno de los pilares fundamentales de la historieta argentina de la década de 1970, una obra que amalgama la aventura antropológica con la ciencia ficción especulativa. Publicada originalmente en las páginas de la mítica revista *Skorpio* de Ediciones Record, esta saga es el resultado de la colaboración entre el virtuoso dibujante Juan Zanotto y los guionistas Diego Navarro y Ray Collins (seudónimo de Ricardo Schnell). La obra no solo destaca por su calidad estética, sino por su capacidad para redefinir el género de "espada y brujería" trasladándolo a un entorno prehistórico donde la magia es sustituida por una tecnología incomprensible.

La narrativa se divide en dos grandes bloques generacionales. El primero se centra en Henga, un joven guerrero perteneciente a la tribu de los "Cazadores de la Montaña Roja". En este inicio, la obra se presenta como un relato de supervivencia pura. El lector es introducido en un mundo hostil, donde la naturaleza es una fuerza implacable y las tribus luchan por recursos básicos. Henga encarna el arquetipo del héroe noble pero primitivo, cuya fuerza física es su principal herramienta para enfrentar a bestias anacrónicas y clanes rivales. Sin embargo, desde los primeros capítulos, Navarro y Schnell siembran la semilla de lo extraordinario: la presencia de objetos y estructuras que no pertenecen a la Edad de Piedra.

La transición hacia la figura de Hor, el hijo de Henga, marca un punto de inflexión temático y narrativo. Mientras que la etapa de Henga es más instintiva y ligada a la tierra, la odisea de Hor expande el horizonte del universo creado por los autores. Hor hereda no solo la destreza de su padre, sino también una curiosidad que lo empuja a desentrañar los misterios de los "Dioses" que parecen haber caminado sobre el mundo en un pasado remoto. Es aquí donde la obra abraza plenamente la teoría de los antiguos astronautas, integrando elementos de ciencia ficción dura en un contexto de barbarie. La búsqueda de Hor se convierte en un viaje iniciático que cuestiona el origen de la humanidad y el propósito de las civilizaciones avanzadas que observan desde las sombras.

El apartado visual de Juan Zanotto es, sin lugar a dudas, el alma del cómic. Su estilo se caracteriza por un realismo anatómico impecable y una capacidad asombrosa para dotar de textura a los entornos. Los paisajes de *Henga y Hor* son personajes en sí mismos: desde tundras gélidas hasta selvas asfixiantes y ruinas tecnológicas cubiertas de vegetación. Zanotto utiliza un claroscuro magistral que acentúa la brutalidad de los combates y la solemnidad de los momentos contemplativos. Su diseño de personajes logra transmitir la tosquedad de la vida primitiva sin perder la expresividad emocional, permitiendo que el lector conecte con las motivaciones internas de los protagonistas más allá de la acción física.

Uno de los mayores logros de la dupla de guionistas (Navarro y Schnell) es el equilibrio tonal. A pesar de la crudeza de las situaciones —propias de un mundo donde la muerte es una constante—, el guion mantiene un sentido de maravilla constante. La estructura episódica permite explorar diferentes facetas de este mundo, desde la política tribal y los mitos religiosos hasta el encuentro con inteligencias artificiales o seres de otros mundos. La narrativa evita los maniqueísmos simples; los conflictos suelen derivar de la incomprensión mutua entre diferentes niveles de evolución cultural y tecnológica.

En conclusión, *Henga y Hor* es mucho más que un cómic de aventuras prehistóricas. Es una reflexión sobre el progreso, el legado y la eterna lucha del hombre por comprender su lugar en un cosmos vasto e indiferente. La sinergia entre el guion reflexivo de Navarro y Schnell y el arte cinematográfico de Zanotto convierte a esta obra en un referente imprescindible para entender la evolución de la narrativa gráfica latinoamericana. Es una pieza de culto que prefiguró obras posteriores del propio Zanotto, como *Bárbara*, y que sigue manteniendo una vigencia visual y temática sorprendente décadas después de su creación.

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