Hellraiser: The Road Below es una pieza fundamental dentro de la ambiciosa etapa de la franquicia publicada por BOOM! Studios, bajo la supervisión creativa del propio Clive Barker. Esta miniserie de cuatro números, escrita por Brandon Seifert e ilustrada por Haemi Jang, funciona como un relato autoconclusivo pero profundamente arraigado en la mitología expandida que redefinió el canon de los Cenobitas a principios de la década de 2010.
La premisa de este cómic parte de un cambio de paradigma absoluto en la narrativa de *Hellraiser*. Para entender el contexto de *The Road Below*, es imprescindible situar al lector en el nuevo orden jerárquico del Infierno: Kirsty Cotton, la heroína original de la película de 1987 y eterna némesis de los exploradores de la carne, ya no es una fugitiva ni una víctima. Tras una serie de pactos y sacrificios narrados en la serie regular, Kirsty ha asumido el manto que antes pertenecía a Elliott Spencer. Ahora, ella es la nueva "Pinhead", la Suma Sacerdotisa del Laberinto, encargada de administrar el dolor y el placer bajo las leyes de Leviatán.
La trama de *The Road Below* se centra en el primer gran desafío de Kirsty en su nuevo cargo. A diferencia de su predecesor, Kirsty conserva gran parte de su conciencia humana y su brújula moral, lo que genera una fricción inmediata con la naturaleza burocrática y cruel del Infierno. La historia arranca cuando Kirsty se ve obligada a intervenir en la vida de una mujer llamada Kyla, quien se encuentra en una situación desesperada. Kyla ha cometido actos atroces para proteger a su hijo, y estas acciones han llamado la atención de las potencias infernales.
El conflicto central no es solo una batalla física contra entidades demoníacas, sino una exploración de la jurisprudencia del Laberinto. Kirsty se encuentra en una encrucijada: como regente del Infierno, su deber es reclamar el alma de aquellos que han cruzado la línea, pero como antigua superviviente, siente una empatía peligrosa hacia los motivos de Kyla. La obra profundiza en la idea de si es posible cambiar el sistema desde dentro o si el sistema acaba inevitablemente corrompiendo al individuo.
A nivel narrativo, Brandon Seifert logra capturar la voz de Barker, alejándose del simple "slasher" sobrenatural para adentrarse en el horror teológico y existencial. El guion explora las "zonas grises" del pecado. No se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino de una negociación entre diferentes grados de condenación. Kirsty debe navegar por las leyes no escritas del Infierno mientras otros Cenobitas, celosos de su ascenso o escépticos ante su humanidad, observan cada uno de sus movimientos esperando que cometa un error que la despoje de su autoridad.
El apartado visual de Haemi Jang es crucial para la atmósfera del cómic. Su estilo es oscuro, denso y visceral, logrando plasmar la estética de "carne y metal" característica de la saga sin caer en el exceso gratuito. Jang destaca especialmente en la representación de las dimensiones infernales y en la expresividad de Kirsty, cuyo rostro ahora debe portar la estoica y aterradora máscara de los clavos, pero cuyos ojos aún reflejan el tormento de una mujer que intenta no perder su alma mientras gobierna el lugar donde las almas van a romperse.
*Hellraiser: The Road Below* es, en esencia, un estudio de personaje sobre el poder y la responsabilidad. Es una historia sobre el peso de la corona y el precio de la redención. Para los seguidores de la franquicia, este cómic es indispensable porque expande la psicología de Kirsty Cotton de una manera que las secuelas cinematográficas nunca se atrevieron a explorar, mostrando que el camino hacia el Infierno no solo está empedrado de buenas intenciones, sino también de decisiones imposibles que nadie debería tener que tomar. La obra se mantiene fiel al espíritu de Barker, donde el horror es una puerta hacia una comprensión más profunda y dolorosa de la condición humana.