Hellboy – Makoma

Hellboy: Makoma (subtitulado originalmente como *O, una historia contada por una momia en el Club de Exploradores de Nueva York el 16 de agosto de 1993*) es una miniserie de dos números publicada por Dark Horse Comics en 2006. Esta obra ocupa un lugar privilegiado dentro del canon de la creación de Mike Mignola, no solo por su contenido narrativo, sino por representar la primera colaboración formal entre Mignola y el legendario artista Richard Corben, una unión que definiría gran parte de la estética de los relatos cortos de Hellboy en los años venideros.

La estructura de la obra se divide en dos planos temporales y artísticos claramente diferenciados. El marco narrativo, ambientado en 1993 y dibujado por el propio Mignola, sitúa a Hellboy en el Club de Exploradores de Nueva York. Allí, el protagonista se encuentra frente a los restos de una momia africana que, de manera sobrenatural, comienza a relatar una leyenda que parece haber estado esperando siglos para ser escuchada. A medida que la momia habla, la historia se traslada a una África mítica y primordial, momento en el que Richard Corben toma el relevo en el dibujo para ilustrar la epopeya de Makoma.

La sinopsis se centra en la figura de Makoma, un héroe de dimensiones legendarias que nace ya adulto, armado con un martillo de hierro y dotado de una fuerza que desafía toda lógica humana. El relato sigue el viaje de este héroe a través de un continente africano poblado por criaturas colosales y dioses antiguos. Makoma, cuyo nombre significa "el que golpea", se dedica a recorrer el mundo enfrentándose a gigantes que asolan la tierra, en una búsqueda constante de desafíos que estén a la altura de su poder.

Sin embargo, lo que comienza como una traslación de un mito folclórico africano pronto adquiere las tonalidades oscuras y existencialistas propias del universo de Hellboy. A medida que Makoma avanza en su periplo, los paralelismos entre el héroe legendario y el Gran Investigador de lo Paranormal se vuelven inevitables. La historia plantea una reflexión sobre el destino predeterminado, la carga de la fuerza bruta y la soledad del guerrero que se enfrenta a fuerzas que superan la comprensión de los hombres comunes.

El guion de Mignola utiliza la mitología africana no como un simple decorado exótico, sino como un espejo en el que se refleja la propia naturaleza de Hellboy. La trama elude las convenciones del cómic de acción tradicional para adentrarse en un terreno más onírico y simbólico. Los gigantes a los que se enfrenta Makoma no son solo monstruos físicos, sino representaciones de fuerzas elementales y del caos que rige el cosmos en la mitología mignoliana.

Visualmente, el contraste entre los autores es fundamental para la experiencia de lectura. Mignola utiliza su característico estilo de sombras profundas y minimalismo geométrico para las escenas del presente, aportando una atmósfera de misterio estático. Por el contrario, Richard Corben despliega su maestría en el dibujo anatómico y el uso de texturas para dar vida a una África vibrante, grotesca y monumental. El estilo de Corben, conocido por su capacidad para retratar lo masivo y lo visceral, es el vehículo perfecto para narrar una historia de gigantes y de un héroe cuya presencia física es su rasgo más distintivo.

*Hellboy: Makoma* es, en esencia, un estudio sobre la iconografía del héroe. A través de la voz de la momia, el lector descubre que las historias de Hellboy no son eventos aislados en el tiempo, sino ecos de una lucha eterna que se ha manifestado bajo diferentes nombres y en diferentes culturas. La obra prescinde de la continuidad densa de la serie principal para ofrecer una fábula autoconclusiva que expande la cosmogonía del personaje, sugiriendo que su mano derecha y su destino están ligados a raíces mucho más profundas y antiguas de lo que las agencias gubernamentales o las sociedades secretas europeas podrían sospechar.

En resumen, este cómic es una pieza clave para entender la evolución de Hellboy hacia un terreno más folclórico y universal. Es una narración cruda, despojada de artificios innecesarios, que se apoya en la potencia de sus imágenes y en la universalidad del mito para entregar una de las historias más atmosféricas y visualmente impactantes de toda la franquicia.

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