Hatter M: El rastro del guardaespaldas en un mundo de sombras
Dentro del panorama del cómic contemporáneo, pocas obras han logrado reinterpretar un mito universal con la crudeza y la expansión narrativa de *Hatter M*. Escrita por Frank Beddor y Liz Cavalier, esta serie de novelas gráficas funciona como un *spin-off* y, a la vez, como una pieza fundamental de la trilogía literaria *The Looking Glass Wars* (Las Guerras de los Espejos). La premisa es tan audaz como fascinante: ¿qué pasaría si la historia de Alicia en el País de las Maravillas que conocemos fuera una versión edulcorada y distorsionada de una sangrienta realidad política y dimensional?
La narrativa de *Hatter M* se centra en la figura de Hatter Madigan, quien dista mucho de ser el "Sombrerero Loco" de Lewis Carroll. En esta versión, Madigan es el Alto Caballero de la Milicia Real de Wonderland, un guardaespaldas de élite, letal y altamente disciplinado, cuya vida está dedicada a la protección de la familia real de los Corazones. El cómic arranca con el violento golpe de Estado perpetrado por la Reina Redd, quien asesina a los monarcas y obliga a Hatter a huir a través del Pozo de las Lágrimas escoltando a la joven princesa Alyss Heart.
El conflicto central surge cuando, durante el tránsito interdimensional, Hatter y Alyss son separados. Mientras la princesa termina perdida en el Londres victoriano, Hatter emerge en un punto geográfico y temporal distinto de nuestra Tierra. A partir de este momento, el cómic se transforma en una odisea de proporciones épicas que abarca décadas. La misión de Hatter es clara pero aparentemente imposible: encontrar a la heredera perdida en un mundo que carece de la magia y la tecnología de Wonderland, un mundo que él no comprende y que lo ve como un maníaco o un extranjero peligroso.
A lo largo de los distintos volúmenes (como *Far From Wonder*, *Mad With Wonder* o *The Zen of Oz*), seguimos a Hatter en una búsqueda incansable que lo lleva a recorrer los cinco continentes. Desde las brumas de París hasta los campos de batalla de la Guerra de Secesión estadounidense, pasando por las cortes de Asia. El guion de Beddor utiliza este viaje para tejer una historia alternativa de nuestro propio siglo XIX, sugiriendo que muchos de los avances tecnológicos y eventos históricos de la época fueron influenciados por la presencia de este viajero dimensional y su búsqueda de "el resplandor" (la energía blanca de la imaginación que emana de Alyss).
Visualmente, *Hatter M* es una obra de una identidad arrolladora. El primer arco cuenta con el arte de Ben Templesmith, cuyo estilo etéreo, sucio y expresionista captura perfectamente la desorientación de Hatter y la oscuridad de un mundo que se siente hostil. Posteriormente, artistas como Sami Makkonen toman el relevo, manteniendo esa estética de pesadilla steampunk y realismo sucio que aleja definitivamente a la obra de cualquier estética infantil. El diseño de Hatter es icónico: su sombrero no es un accesorio de moda, sino un arma plegable compuesta de cuchillas circulares, y su vestimenta es una armadura funcional que contrasta con la rigidez de la moda victoriana.
El cómic destaca por su capacidad para manejar el ritmo de un *thriller* de persecución mientras profundiza en la psicología de un hombre definido por el deber. Hatter Madigan es un protagonista de pocas palabras; su caracterización se construye a través de sus acciones, su resistencia física sobrehumana y su incapacidad para rendirse, a pesar de que los años pasan y su esperanza se desvanece. La obra explora temas como el aislamiento, el choque cultural y la carga de la lealtad absoluta.
En resumen, *Hatter M* es una pieza indispensable para los amantes de la fantasía oscura y la ficción histórica reimaginada. No es solo un complemento a las novelas de Beddor, sino una narrativa secuencial autónoma que redefine el concepto de héroe trágico. Es una crónica de supervivencia y búsqueda que transforma el sinsentido de Carroll en una épica de sacrificio, donde el País de las Maravillas no es un sueño, sino un hogar perdido por el que vale la pena cruzar el universo.