Harry Pottrez

Harry Pottrez: La visión satírica de Enrique V. Vegas

Dentro del panorama del cómic español, pocos autores han logrado consolidar un estilo tan reconocible y una marca personal tan potente como Enrique V. Vegas. Su especialidad, la parodia de grandes éxitos cinematográficos y literarios a través de sus ya icónicos personajes "cabezones", encuentra en *Harry Pottrez* una de sus cumbres creativas. Publicado originalmente por Dolmen Editorial, este cómic no es solo una burla superficial de la obra de J.K. Rowling, sino una reinterpretación completa que traslada el universo de Hogwarts al lenguaje visual y narrativo propio del autor cántabro.

La premisa de *Harry Pottrez* sigue, a grandes rasgos, el punto de partida que todos conocemos: un joven huérfano que vive una existencia miserable bajo la escalera de la casa de sus tíos descubre, en su undécimo cumpleaños, que posee facultades mágicas. Sin embargo, desde la primera viñeta, Vegas establece que este no es el "Mundo Mágico" que recordamos. El protagonista, Pottrez, es una versión caricaturizada, de extremidades cortas y cabeza desproporcionada, cuya ingenuidad se ve acentuada por el tono humorístico de la obra.

El cómic se estructura como un viaje de iniciación que condensa los elementos más representativos de la primera entrega de la saga original, pero pasados por el tamiz del humor castizo y la referencia pop. Al llegar a la escuela de magia (una versión destartalada y cómica del castillo de Hogwarts), Pottrez se encuentra con un elenco de personajes secundarios que son, en sí mismos, gags visuales. Sus inseparables amigos, las versiones "cabezonas" de Ron y Hermione, actúan como contrapuntos cómicos: uno acentuando la torpeza y la glotonería, y la otra una inteligencia que a menudo choca con el absurdo de las situaciones que los rodean.

Uno de los puntos fuertes de *Harry Pottrez* es su capacidad para sintetizar la trama sin perder el ritmo. Vegas es un maestro del *timing* cómico en el papel. Utiliza la narrativa secuencial para subvertir las expectativas del lector; donde en la obra original hay tensión o asombro, aquí encontramos un chiste visual, una ruptura de la cuarta pared o una referencia cruzada a otras películas o cómics. El autor no se limita a parodiar a Harry Potter, sino que aprovecha el entorno para introducir elementos de la cultura popular general, convirtiendo la lectura en un juego de "encuentra la referencia" para el lector experimentado.

Visualmente, el cómic destaca por el uso del blanco y negro, con un entintado limpio y un uso magistral de las sombras y las tramas manuales que dan volumen a los personajes. A pesar de su aspecto infantil o "superdeformed", el dibujo de Vegas es técnicamente impecable. La expresividad de los rostros es fundamental; los ojos enormes de los personajes permiten transmitir una gama de emociones que van desde el pánico absoluto hasta la confusión más hilarante, lo cual es vital para que el humor físico funcione.

El entorno de la escuela, los profesores (con un director que destila una parsimonia cómica) y las clases de magia son reinterpretados bajo una lógica donde lo cotidiano y lo absurdo se dan la mano. Las escobas voladoras, los duelos de varitas y las criaturas fantásticas pierden su aura de solemnidad para convertirse en herramientas al servicio de la comedia de situación.

En conclusión, *Harry Pottrez* es una pieza esencial para entender el fenómeno de la parodia en el cómic español contemporáneo. Enrique V. Vegas logra lo que pocos: homenajear una obra universal mientras la deconstruye viñeta a viñeta. Es un cómic que prescinde de la pomposidad para centrarse en el entretenimiento puro, ofreciendo una lectura ágil que funciona tanto para los conocedores profundos de la saga del joven mago como para aquellos que simplemente buscan una obra con un apartado artístico distintivo y un sentido del humor universal. Sin necesidad de recurrir a giros argumentales complejos, el cómic se sostiene sobre la fuerza de su carisma visual y la inteligencia de su sátira.

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