*Hard Boiled* no es solo un cómic; es un asalto visual y narrativo que redefine los límites del género cyberpunk y el neo-noir. Publicada originalmente entre 1990 y 1992 por Dark Horse Comics, esta miniserie de tres números es el resultado de la colaboración entre dos titanes de la industria: Frank Miller en el guion y Geof Darrow en el dibujo. La obra se erige como un monumento a la violencia hiperbólica y al detalle obsesivo, ofreciendo una visión del futuro que es tan fascinante como repulsiva.
La historia se sitúa en una versión distópica y asfixiante de Los Ángeles, un entorno donde el consumismo desenfrenado y la decadencia tecnológica han colapsado la estructura social. El protagonista es Carl Seltz, un hombre que parece encarnar el arquetipo del ciudadano modelo: es un abnegado investigador de seguros, un esposo cariñoso y un padre de familia ejemplar. Sin embargo, esta fachada de normalidad suburbana se desmorona violentamente cuando Seltz se ve envuelto en enfrentamientos armados de una magnitud catastrófica.
A medida que la trama avanza, se revela que la identidad de Seltz es una construcción artificial. En realidad, él es Nixon, un cyborg asesino de última generación, una unidad de "recaudación" propiedad de una megacorporación. Su existencia está fracturada entre la programación de una vida doméstica idílica —que funciona como un mecanismo de control psicológico— y su función real como una máquina de matar imparable. El conflicto central de la obra no reside solo en las batallas físicas, sino en la lucha interna de un ser sintético que intenta discernir qué parte de su psique es real y qué parte es un código implantado. ¿Es Seltz un hombre que sueña que es un robot, o un robot que se aferra desesperadamente a la ilusión de ser humano?
El guion de Frank Miller en *Hard Boiled* se aleja de la verborrea introspectiva de sus trabajos anteriores para adoptar una narrativa económica y directa. Miller permite que la acción pura dicte el ritmo, utilizando diálogos cortantes y una estructura que favorece la coreografía del caos. No obstante, bajo la superficie de la ultraviolencia, subyace una crítica feroz a la deshumanización corporativa y a la pérdida de la individualidad en una sociedad saturada de estímulos y basura tecnológica.
Sin embargo, es imposible hablar de *Hard Boiled*