Haciendo Amigos

Haciendo Amigos, la obra cumbre de David Ramírez, no es simplemente un cómic de humor; es una de las radiografías más lúcidas, ácidas y, paradójicamente, afectuosas que se han realizado sobre la industria del entretenimiento, el mundo del cómic y la cultura fan en España. Publicada originalmente de forma serializada en la mítica revista *Dibus!* de Norma Editorial, y posteriormente recopilada en varios volúmenes, esta obra se desmarca de la narrativa convencional para ofrecer una sucesión de gags, tiras y páginas autoconclusivas que diseccionan el noveno arte desde dentro.

La premisa de Haciendo Amigos es tan sencilla como efectiva: David Ramírez se convierte en un personaje más de su propia obra, actuando como maestro de ceremonias, víctima de sus propios chistes y, sobre todo, como el observador cínico que señala las contradicciones de los superhéroes, los editores y los lectores. El título en sí mismo es una declaración de intenciones cargada de ironía; a través de sus páginas, el autor se dedica a "hacer amigos" parodiando sin piedad a las grandes figuras de Marvel, DC, el manga y el cine comercial, sin olvidar a las personalidades reales del mundillo editorial español.

El núcleo del cómic reside en la desmitificación. Ramírez toma a iconos como Spider-Man, Batman, Lobezno o los X-Men y los sitúa en contextos cotidianos, ridículos o puramente burocráticos. Aquí, los conflictos no se resuelven con batallas épicas, sino a través de diálogos afilados que ponen en evidencia lo absurdo de las continuidades infinitas, los cambios de traje injustificados, las muertes y resurrecciones constantes, y los clichés que permean el género superheroico. El autor demuestra un conocimiento enciclopédico del medio, lo que permite que el humor funcione a varios niveles: desde el chiste visual más directo para el lector casual, hasta la referencia oscura que solo el coleccionista más veterano sabrá apreciar.

Uno de los pilares fundamentales de Haciendo Amigos es su carácter metalingüístico. David Ramírez rompe constantemente la cuarta pared, interactuando con el lector y con sus propios personajes. Es habitual ver al autor discutiendo con un superhéroe sobre por qué su última película fue un desastre o enfrentándose a las iras de un fan enfurecido por una crítica previa. Esta autorreferencialidad no solo aporta frescura, sino que crea un vínculo de complicidad único; el lector siente que forma parte de un club privado donde se permite reírse de aquello que ama.

Visualmente, el cómic destaca por un estilo caricaturesco extremadamente expresivo. Ramírez domina el arte de la síntesis, capaz de retratar a cualquier personaje icónico con apenas unos trazos, manteniendo su esencia pero adaptándolo a un registro cómico que potencia la expresividad facial y el lenguaje corporal. El diseño de las páginas es dinámico, adaptándose a las necesidades del gag, ya sea mediante una estructura de tira clásica o composiciones más complejas que juegan con la iconografía propia de los cómics que parodia.

A lo largo de sus diferentes entregas, Haciendo Amigos también se convierte en un documento histórico de una época específica del fandom en España. Refleja las modas, los éxitos de taquilla del momento y las polémicas editoriales que marcaron los primeros años del siglo XXI. Sin embargo, su humor ha demostrado ser atemporal, ya que las dinámicas de poder entre creadores, empresas y seguidores que Ramírez satiriza siguen siendo, en esencia, las mismas hoy en día.

En definitiva, Haciendo Amigos es una obra imprescindible para entender la evolución del humor gráfico en el cómic español. Es un ejercicio de honestidad brutal donde nadie sale indemne, empezando por el propio autor. Sin necesidad de una trama lineal, David Ramírez construye un universo de sátira inteligente que celebra el medio del cómic a través de la crítica mordaz, recordándonos que la mejor forma de demostrar amor por algo es ser capaz de reírse de sus imperfecciones. Es, en esencia, el espejo deformante donde todo aficionado al cómic acaba viéndose reflejado tarde o temprano.

Deja un comentario