H. Olson

H. Olson: El Templo de la Abstracción Invisible

En el panorama del cómic contemporáneo, pocos autores poseen la capacidad de transformar el papel en un artefacto litúrgico con la maestría de Magius (Diego Corbalán). Tras alzarse con el Premio Nacional del Cómic por su incisiva radiografía del poder en *Primavera para Madrid*, el autor murciano regresa con 'H. Olson', una obra que abandona la sátira política para sumergirse en las profundidades del ocultismo, el arte visionario y las corrientes subterráneas de la historia europea de principios del siglo XX.

La trama nos traslada a una Estocolmo gélida y efervescente a partes iguales, situada en el cambio de siglo. La protagonista, H. Olson —un trasunto apenas velado de la pionera de la abstracción Hilma af Klint—, es una artista de formación académica que se siente asfixiada por las convenciones naturalistas de su época. Sin embargo, su verdadera vida no transcurre en los salones de la Real Academia Sueca de las Artes, sino en la penumbra de las sesiones espiritistas y en la comunión con entidades que habitan planos de existencia imperceptibles para el ojo humano.

El cómic narra el despertar espiritual y creativo de Olson, quien, junto a un grupo de cuatro mujeres afines —conocidas como "Las Cinco"—, comienza a explorar el espiritismo no como un entretenimiento de salón, sino como una disciplina rigurosa de conocimiento. A través de la escritura automática y el trance, el grupo establece contacto con los "Grandes Maestros", seres astrales que encomiendan a Olson una misión monumental: la creación de una serie de pinturas que sirvan como vehículo para la ascensión espiritual de la humanidad. Estas obras no están destinadas a ser comprendidas por sus contemporáneos, sino a ser custodiadas en un templo circular que aún no existe en el mundo físico.

Lo que hace de *H. Olson* una lectura fascinante es cómo Magius logra capturar la tensión entre la razón y el misticismo. La obra explora la influencia de la teosofía de Madame Blavatsky y la antroposofía de Rudolf Steiner, corrientes que en aquel entonces prometían una síntesis entre la ciencia y la religión. Olson se convierte en un receptáculo, una médium que debe sacrificar su ego y su reconocimiento social para dar forma a geometrías sagradas, diagramas cósmicos y explosiones de color que precedieron en décadas a la abstracción de Kandinsky o Mondrian.

Visualmente, el cómic es una experiencia sensorial abrumadora. Fiel a su estilo iconográfico, Magius utiliza una paleta donde el oro y los colores primarios reclaman un protagonismo absoluto, evocando la iluminación de los manuscritos medievales y la simbología alquímica. Cada página está diseñada con una simetría casi ritual, convirtiendo la lectura en un acto de contemplación. El autor no solo nos cuenta la vida de la artista; nos obliga a mirar a través de sus ojos, transformando conceptos abstractos de la cuarta dimensión en composiciones gráficas de una belleza hipnótica.

Sin caer en el *spoiler*, la narrativa avanza mostrando el aislamiento progresivo de la protagonista. Olson se enfrenta al dilema de la posteridad: ¿debe mostrar su trabajo a un mundo que la tildará de loca, o debe ocultarlo para que solo sea descubierto cuando la conciencia humana esté preparada? Esta lucha interna dota al personaje de una humanidad conmovedora, alejándola del mito para presentarla como una mujer valiente que desafió las estructuras patriarcales de la ciencia y el arte de su tiempo.

*H. Olson* es, en definitiva, una obra sobre el secreto y la revelación. Es un viaje hacia el origen de la creatividad pura, aquella que no busca el aplauso, sino la verdad. Magius ha construido un monumento gráfico que no solo reivindica la figura de una artista olvidada por la historia oficial durante décadas, sino que también nos invita a preguntarnos qué realidades invisibles nos rodean y si somos capaces de ver más allá del velo de lo material. Es un cómic imprescindible para quienes buscan en la viñeta algo más que entretenimiento: una puerta hacia lo trascendental.

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