H, la obra de Ferran Vidal publicada por Grafito Editorial, se erige como una de las propuestas más fascinantes y visualmente magnéticas del panorama del cómic contemporáneo. Enmarcada en una ciencia ficción de corte existencialista y minimalista, la historia nos presenta un relato que prescinde de la sobreexplicación para sumergir al lector en una experiencia sensorial y psicológica única. La premisa arranca con un vacío absoluto: un hombre despierta en un entorno desconocido, aséptico y profundamente tecnológico. No tiene recuerdos, no tiene contexto y su única seña de identidad es una letra grabada en su entorno: la H.
Desde las primeras páginas, Vidal establece las reglas de un juego narrativo donde el silencio es el protagonista. El cómic se desarrolla en una instalación laberíntica, una suerte de complejo industrial o científico de dimensiones inabarcables que parece operar bajo una lógica propia, ajena a la comprensión humana inmediata. El protagonista, H, se ve obligado a avanzar a través de este entorno, enfrentándose a una serie de desafíos físicos y estructurales que funcionan como metáforas de la búsqueda de la identidad. La obra evita los tropos habituales de la acción frenética para centrarse en la observación, el descubrimiento y la tensión constante que genera lo desconocido.
El apartado visual es, sin duda, el pilar fundamental de la obra. Ferran Vidal hace gala de un dominio magistral de la arquitectura del panel y del diseño de producción. El entorno de H no es un simple fondo, sino un personaje en sí mismo. Las estructuras geométricas, los pasillos infinitos y la maquinaria críptica están dibujados con una precisión técnica que evoca tanto la frialdad de la ingeniería como la belleza de la abstracción. El uso del color es igualmente estratégico; predominan las paletas frías y los contrastes lumínicos que refuerzan la sensación de aislamiento y deshumanización. La ausencia casi total de diálogos traslada todo el peso de la trama a la narrativa visual, obligando al lector a interpretar cada gesto del protagonista y cada cambio en la iluminación de las salas.
Temáticamente, H explora la alienación del individuo frente a sistemas superiores que no puede controlar ni comprender. Es una reflexión sobre la condición humana despojada de sus adornos sociales: ¿qué queda de nosotros cuando no tenemos nombre, pasado ni propósito claro? El viaje de H es una lucha por la autonomía en un mundo que parece diseñado para procesarlo como una pieza más de un engranaje invisible. La obra bebe de influencias que van desde el cine de Stanley Kubrick hasta la estética de autores como Moebius o Enki Bilal, pero Vidal logra destilar estas referencias para crear una voz propia, extremadamente limpia y moderna.
La estructura del cómic es episódica en su progresión, pero orgánica en su conjunto. Cada nivel o sección de la instalación que H atraviesa plantea nuevas preguntas sobre la naturaleza de su realidad. ¿Es un experimento? ¿Es el último superviviente de una civilización tecnológica? ¿O es acaso una representación de la mente humana intentando encontrar orden en el caos? Vidal no ofrece respuestas masticadas, sino que invita a una lectura activa donde el misterio se mantiene intacto hasta el final, permitiendo que la atmósfera de extrañeza cale hondo en el lector.
En definitiva, H es un ejercicio de estilo y narrativa pura. Es un cómic que confía plenamente en la capacidad del lenguaje secuencial para transmitir emociones complejas sin necesidad de palabras. Para el lector que busca una obra que desafíe sus sentidos y le proponga un viaje introspectivo a través de paisajes de una belleza gélida y futurista, esta obra de Ferran Vidal se posiciona como una pieza imprescindible y un referente de la ciencia ficción introspectiva actual. Su capacidad para generar una sensación de marav