Gus

Christophe Blain, una de las figuras fundamentales de la bautizada "Nouvelle Bande Dessinée" francesa, firma con *Gus* una de las aproximaciones más frescas, dinámicas y humanas que se han realizado sobre el género del western en el medio del cómic. Publicada originalmente por la editorial Dargaud y recopilada en varios tomos (como *Nathalie*, *Bandit* o *Ernest*), la obra se aleja de los tropos estáticos del género para centrarse en la psicología, las pulsiones sentimentales y la cotidianidad de sus protagonistas.

La narrativa de *Gus* gira en torno a tres forajidos: Gus, Clem y Gratt. Aunque los tres comparten el oficio de asaltar bancos y trenes en el salvaje Oeste, la obra no pone el foco principal en la planificación de los robos o en los duelos a muerte bajo el sol, sino en lo que sucede entre esos momentos de acción. El motor que mueve a estos personajes no es la codicia ni la sed de sangre, sino una búsqueda constante, casi desesperada, de afecto, compañía femenina y estabilidad emocional.

Gus, el personaje que da nombre a la serie, es un antihéroe de nariz prominente y temperamento impulsivo. Es un romántico empedernido cuya mayor debilidad son las mujeres. Su vida es un ciclo de enamoramientos fulminantes, conquistas audaces y decepciones profundas. A través de él, Blain explora la vulnerabilidad masculina y la soledad del forajido, despojando al cowboy de su aura de invulnerabilidad para mostrarlo como alguien capaz de cruzar desiertos solo por la posibilidad de una conversación o un encuentro fugaz.

Clem, por su parte, actúa como el contrapunto intelectual y familiar. Es un hombre que intenta equilibrar su vida criminal con su faceta de padre y esposo, lo que genera una tensión constante entre su deseo de aventura y su responsabilidad doméstica. Gratt completa el trío aportando una visión más pragmática y, en ocasiones, brutal de la supervivencia en la frontera. Juntos, forman una dinámica de camaradería que se siente orgánica y moderna, a pesar de estar ambientada en el siglo XIX.

Desde el punto de vista artístico, el trabajo de Christophe Blain es excepcional y rompedor. Su dibujo se caracteriza por una línea nerviosa, suelta y extremadamente expresiva. Blain no busca el realismo fotográfico ni la precisión anatómica académica; en su lugar, utiliza la deformación y el movimiento para transmitir la energía de las escenas. Sus personajes parecen estar en constante agitación, y su dominio de la narrativa visual permite que las secuencias de acción sean vibrantes y los momentos de diálogo posean una carga teatral fascinante. El uso del color también juega un papel narrativo crucial, utilizando paletas que refuerzan el estado anímico de los personajes o la atmósfera asfixiante de los salones y las llanuras infinitas.

La estructura de la obra es episódica pero interconectada, permitiendo que el lector observe la evolución de los personajes a lo largo del tiempo. Blain subvierte el western clásico al introducir temas como la paternidad, la infidelidad, el aburrimiento y la neurosis. No hay una distinción clara entre héroes y villanos; hay hombres que intentan encontrar su lugar en un mundo que está cambiando rápidamente, donde la ley empieza a imponerse sobre el caos de la frontera.

En conclusión, *Gus* es un cómic que utiliza el escenario del Oeste americano como un laboratorio para analizar las relaciones humanas. Es una obra que destaca por su sentido del humor, su agudeza psicológica y un apartado gráfico que desborda personalidad. Christophe Blain logra que el lector se olvide de los revólveres para centrarse en los corazones de unos bandidos que, por encima de todo, temen a la soledad. Es una pieza imprescindible para entender la evolución del cómic europeo contemporáneo y una lección de cómo revitalizar un género que parecía haberlo dicho todo.

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