Grimmy (conocida originalmente en inglés como *Mother Goose and Grimm*) representa un pilar fundamental en la evolución de las tiras cómicas sindicadas desde su debut el 1 de octubre de 1984. Creada por el caricaturista Mike Peters, ganador del Premio Pulitzer, la obra se distingue por amalgamar el humor doméstico con una sensibilidad surrealista y, a menudo, irreverente, que la aleja de la cursilería tradicional de otras tiras protagonizadas por animales.
El eje central de la narrativa es Grimm, un Bull Terrier de color amarillo, cuya personalidad es el motor de la mayoría de los gags. A diferencia de otros perros icónicos del cómic, Grimm no aspira a la sabiduría ni a la nobleza; es un personaje impulsado por sus instintos más básicos y, con frecuencia, más desagradables. Su obsesión por hurgar en la basura, su fascinación casi religiosa por los hidrantes de incendio y su tendencia a perseguir cualquier cosa que se mueva definen su carácter. Grimm es un antihéroe canino: caótico, egoísta y dotado de una lógica interna que desafía las normas de la convivencia humana.
Acompañando a Grimm se encuentra Mother Goose (Mamá Oca), una mujer de edad avanzada que actúa como su dueña y figura de autoridad, aunque su control sobre el perro es puramente nominal. El nombre del personaje no es casual; Peters utiliza la iconografía de los cuentos de hadas y las rimas infantiles para situar la tira en un universo donde lo fantástico y lo cotidiano coexisten. Mother Goose es el ancla de la realidad, representando la paciencia infinita frente a las excentricidades de sus mascotas, aunque ella misma posee rasgos de una excentricidad sutil que complementa el caos de su hogar.
El reparto se completa con Attila, el gato de la casa, quien mantiene la clásica rivalidad con Grimm. Sin embargo, en esta obra, la relación perro-gato evita los tropos simplistas de persecución física para centrarse en una guerra de ingenio y sarcasmo. Attila suele ser el observador cínico de las desventuras de Grimm, interviniendo solo para exacerbar los problemas del perro o para proteger su propio confort.
Desde el punto de vista artístico, el estilo de Mike Peters es inconfundible. Su trazo es dinámico, suelto y extremadamente expresivo, heredero directo de su formación como caricaturista editorial. A diferencia de la rigidez de otras tiras de prensa, *Grimmy* vibra con una energía visual que enfatiza el slapstick y la exageración física. Los escenarios suelen ser minimalistas, permitiendo que la gestualidad de los personajes y el ritmo de los diálogos lleven el peso de la comedia.
Temáticamente, la tira se desmarca por su capacidad para integrar la cultura popular y la sátira social sin perder su esencia de humor animal. Peters utiliza a Grimm para parodiar películas, programas de televisión y tendencias sociales, a menudo situando al perro en escenarios absurdos que funcionan como metáforas de la condición humana. La basura, un elemento recurrente, no es solo un objeto de deseo para el protagonista, sino un símbolo de la cultura de consumo que la tira disecciona con humor negro.
Otro aspecto relevante es el uso del humor absurdo. No es extraño ver a Grimm interactuando con objetos inanimados que cobran vida o participando en situaciones que desafían las leyes de la física. Esta libertad creativa permite que la tira mantenga su frescura tras décadas de publicación, evitando caer en la repetición de fórmulas domésticas agotadas.
En conclusión, *Grimmy* es una obra que redefine la tira cómica de mascotas al dotarla de una mordacidad y un dinamismo visual poco comunes. No busca dar lecciones morales ni conmover al lector con sentimentalismos; su objetivo es la carcajada a través de la exposición de los instintos más crudos y divertidos, presentados bajo la estética de un dibujo vibrante y una narrativa que celebra lo absurdo de la vida diaria. Es, en esencia, una oda a la anarquía canina y a la sátira inteligente.