Grimm Fairy Tales Presents: Realms Fall representa un punto de inflexión crítico dentro del vasto universo expandido de Zenescope Entertainment. Esta miniserie se sitúa cronológicamente tras los eventos devastadores de *Realm War* y el arco de *Age of Darkness*, funcionando como el epílogo necesario y, a su vez, como el prólogo de una nueva era de incertidumbre para los Guardianes del Nexo. La narrativa se aleja de las confrontaciones directas y masivas para centrarse en las consecuencias geopolíticas y espirituales de una guerra que ha dejado las fronteras entre las dimensiones al borde del colapso total.
La premisa fundamental de *Realms Fall* gira en torno al vacío de poder. Tras la derrota de la Reina Oscura, el orden establecido en los cuatro reinos principales —Myst, Neverland, Wonderland y Oz— se ha desintegrado. Lo que antes eran territorios con reglas mágicas definidas, ahora son paisajes fragmentados donde la supervivencia es la única prioridad. El cómic explora la idea de que la victoria no siempre trae la paz, sino que a menudo revela amenazas más insidiosas que acechaban en las sombras de los antiguos tiranos. El título no es metafórico: los reinos están, literalmente, cayendo en un estado de entropía mágica que amenaza con arrastrar a la Tierra (el Nexo) consigo.
En el centro de esta tormenta se encuentra Sela Mathers, la Guardiana del Nexo. Sela, cuya evolución a lo largo de los años la ha llevado de ser una narradora de cuentos morales a una guerrera curtida, se enfrenta aquí a su mayor desafío: la reconstrucción. Sin embargo, la tarea es casi imposible cuando las alianzas que se forjaron durante la guerra comienzan a fracturarse por la desconfianza y el trauma. El guion profundiza en la psicología de los supervivientes, mostrando a héroes agotados que deben decidir si vale la pena seguir luchando por un multiverso que parece destinado a la autodestrucción.
El conflicto narrativo se divide en varios frentes. Por un lado, tenemos la lucha física contra los remanentes de las hordas del Dark One, que ahora actúan como facciones independientes y caóticas. Por otro lado, existe una tensión política creciente entre los líderes supervivientes de los reinos, quienes, en su desesperación por salvar sus propios mundos, están dispuestos a sacrificar la estabilidad de los demás. Esta dinámica transforma a *Realms Fall* en un drama de fantasía oscura con tintes de realismo político, donde las decisiones morales de Sela y sus aliados, como Shang, tienen un peso tangible y a menudo trágico.
Visualmente, el cómic mantiene la estética característica de Zenescope: un dibujo detallado, con un fuerte énfasis en el diseño de personajes y una paleta de colores que resalta la naturaleza visceral de este universo. La atmósfera es opresiva y sombría, reflejando el estado de desolación de los escenarios. Cada reino visitado muestra las cicatrices de la guerra, desde los bosques marchitos de Myst hasta las pesadillas retorcidas que ahora dominan Wonderland. La narrativa visual refuerza la sensación de urgencia; no se trata de una aventura heroica convencional, sino de una misión de contención en un sistema que falla.
*Realms Fall* es esencial para cualquier lector que desee comprender la dirección actual de la mitología de *Grimm Fairy Tales*. No se limita a cerrar cabos sueltos, sino que redefine las reglas de la magia y el papel de los Guardianes. La obra plantea preguntas incómodas sobre el costo del heroísmo y la fragilidad de la paz. Al finalizar esta miniserie, el lector queda con la certeza de que el universo de Zenescope ha cambiado para siempre: los cuentos de hadas ya no son solo advertencias morales, sino crónicas de un mundo que lucha por no desaparecer en el olvido. Es una lectura densa, cargada de mitología interna, que exige atención pero recompensa con una visión madura y descarnada de la fantasía épica contemporánea.