Grimm Fairy Tales Presents Alice in Wonderland (2012)

Grimm Fairy Tales Presents Alice in Wonderland (2012), publicada por la editorial Zenescope Entertainment, es una de las obras más ambiciosas y definitorias dentro del vasto universo de *Grimm Fairy Tales*. Escrita por Raven Gregory y con arte de Robert Gill, esta miniserie de seis números no es una simple adaptación del clásico de Lewis Carroll, sino una reinvención oscura, visceral y psicológica que funciona como precuela y piedra angular para entender la mitología de los "Reinos" en esta continuidad.

La historia se aleja radicalmente del tono onírico y absurdo de la obra original para adentrarse en el terreno del horror fantástico y el thriller psicológico. En esta versión, el País de las Maravillas no es un mundo de fantasía inofensivo, sino una dimensión de pesadilla, un reino sensible que se alimenta de la cordura de quienes lo visitan. La trama se centra en Alice Liddell, a quien conocemos no como la niña curiosa de los cuentos, sino como una mujer adulta, profundamente traumatizada y marcada por las secuelas de su primer e involuntario viaje a través del espejo.

El cómic comienza explorando la vida fragmentada de Alice en el mundo real. Tras haber escapado de las garras de Wonderland años atrás, Alice intenta desesperadamente llevar una vida normal, pero el reino de la locura no ha terminado con ella. La narrativa utiliza saltos temporales y una estructura de suspense para mostrar cómo la influencia de esta dimensión corrupta ha devastado no solo la mente de Alice, sino también su entorno familiar. El guion de Raven Gregory profundiza en la idea de que Wonderland es una infección metafísica; una vez que has estado allí, el reino siempre intentará reclamarte, utilizando tus miedos y debilidades más profundas como anclas.

A medida que la historia avanza, Alice se ve obligada a regresar al lugar de sus pesadillas. Sin embargo, este no es un viaje de descubrimiento, sino una lucha brutal por la supervivencia y la preservación de su identidad. El lector es testigo de una galería de personajes icónicos completamente subvertidos: el Sombrerero Loco, el Gato de Cheshire y la Reina de Corazones son presentados aquí como entidades malévolas, manifestaciones de diferentes facetas de la psicosis y la crueldad. Cada encuentro en este reino está diseñado para quebrar la voluntad de la protagonista, convirtiendo el entorno en un laberinto de horrores visuales.

Visualmente, el trabajo de Robert Gill es fundamental para establecer la atmósfera opresiva de la serie. El diseño de Wonderland es caótico y grotesco, alejándose de los colores vibrantes tradicionales para adoptar una paleta más sombría y detallada que enfatiza la decadencia del reino. El arte logra transmitir la sensación de claustrofobia y desesperación que define el arco de Alice, haciendo que el entorno se sienta tan peligroso como los monstruos que lo habitan.

Uno de los puntos más fuertes de esta obra es cómo aborda el concepto del legado y el trauma generacional. La historia no solo trata sobre el escape de Alice, sino sobre cómo el mal de Wonderland se filtra en la realidad y afecta a las generaciones venideras, estableciendo las bases para otros títulos de la editorial como *Beyond Wonderland* y *Escape from Wonderland*. Es una exploración de la pérdida de la inocencia y de la lucha interna contra una oscuridad que parece inevitable.

En resumen, *Grimm Fairy Tales Presents Alice in Wonderland (2012)* es un cómic esencial para los seguidores del género de terror y para aquellos que buscan una interpretación madura y cruda de los cuentos de hadas. Es una obra que redefine el mito de Alice, transformándolo en una epopeya de resistencia mental frente a una locura absoluta y devoradora, consolidando a Zenescope como una editorial capaz de dotar de una profundidad aterradora a los relatos más clásicos de la literatura universal.

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